La administración Trump exploró y amplió herramientas legales para acelerar deportaciones masivas de migrantes, incluidas medidas orientadas a venezolanos bajo la retórica de una “invasión” Estados Unidos mantuvo deportaciones de migrantes a Irán y Venezuela mientras elevaba la presión militar y diplomática sobre ambos países, según registros oficiales, reportes de agencias y datos de organizaciones de seguimiento de vuelos de expulsión. En el caso iraní, Washington reanudó en septiembre de 2025 los vuelos de deportación a Teherán tras décadas sin ejecutar ese tipo de traslados, en un giro que coincidió con un fuerte deterioro de la relación bilateral.
El primer vuelo a Irán salió a fines de septiembre con 120 deportados, después de un acuerdo inusual entre Washington y Teherán. Un segundo vuelo fue informado en diciembre y un tercero en enero.
La continuidad de esos traslados quedó bajo mayor escrutinio después de que Estados Unidos e Israel lanzaran el 28 de febrero una ofensiva contra Irán en la que murió el líder supremo Ali Jameneí, hecho que desató una nueva fase del conflicto regional. Reuters informó además este lunes que las autoridades iraníes amenazaron con represalias legales y confiscación de bienes contra iraníes en el exterior que apoyen los ataques, en una señal adicional del riesgo político para nacionales devueltos al país.
En Venezuela, las expulsiones tampoco se detuvieron. Human Rights First reportó que entre el 20 de enero de 2025 y el 20 de enero de 2026 Estados Unidos realizó 78 vuelos de deportación a Venezuela, con casi 15.000 venezolanos removidos. Solo en enero de 2026 hubo siete vuelos y 1.509 deportados, tras una breve suspensión entre el 10 de diciembre y el 16 de enero.
Ese ritmo se mantuvo incluso después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero. Maduro y su esposa Cilia Flores fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico, mientras Caracas quedó bajo un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. En los días siguientes, ambos países comenzaron a explorar una normalización gradual de vínculos y la semana pasada anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares.
Las deportaciones a Venezuela fueron retomadas formalmente en marzo de 2025 tras un acuerdo bilateral.En ese entonces, llegó a Venezuela un vuelo con 199 migrantes deportados, mientras Washington mantuvo esas operaciones aun en medio de mensajes contradictorios sobre seguridad y espacio aéreo.
La política migratoria hacia ambos países se desarrolló en paralelo a un endurecimiento más amplio de la estrategia de deportaciones de la administración Trump. El gobierno había ejecutado más de 675.000 deportaciones en su primer año y exploraba herramientas extraordinarias para acelerar expulsiones masivas.