


“Les puedo asegurar con total certeza que no preparamos, ni tenemos la intención, ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento”, afirmó Rubio El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este miércoles que Washington no contempla “ninguna acción militar” en Venezuela, al comparecer ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para detallar la estrategia de la Administración de Donald Trump tras la captura del expresidente Nicolás Maduro a comienzos de enero.
“Les puedo asegurar con total certeza que no preparamos, ni tenemos la intención, ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento”, afirmó Rubio, quien describió la relación con las autoridades interinas encabezadas por Delcy Rodríguez como “productiva y respetuosa”, aunque advirtió que aún “queda mucho trabajo pendiente”.
Las declaraciones marcaron un tono más moderado respecto de un texto escrito enviado por Rubio al comité la noche anterior, en el que advertía que Estados Unidos estaba dispuesto a “usar la fuerza” si el gobierno interino no cooperaba plenamente con el plan estadounidense para el país sudamericano. Ante los senadores, el secretario matizó esa postura y subrayó que, como comandante en jefe, el presidente Trump “nunca descarta opciones”, especialmente frente a amenazas concretas a la seguridad regional.
La comparecencia se produjo semanas después de la operación del 3 de enero en la que fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, una acción que la Administración describe como una “operación judicial” contra el narcotráfico. Rubio defendió que no se trató de una ocupación ni de un acto de guerra y sostuvo que, por ese motivo, no era necesaria una autorización previa del Congreso, una posición que ha generado debate entre legisladores.
Rubio afirmó que en las últimas semanas Washington ha logrado “más progresos” de los previstos inicialmente, incluyendo conversaciones para reducir la presencia e influencia de actores como Irán, China y Rusia en Venezuela. “Por primera vez en veinte años estamos manteniendo conversaciones serias” sobre estos asuntos, dijo, al tiempo que señaló que existen sectores en el país que apoyan el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos.
El plan estadounidense, explicó, se estructura en tres fases: estabilización, recuperación y transición. En la primera etapa, el foco está puesto en restablecer infraestructura clave, en particular en el sector petrolero, motor histórico de la economía venezolana. En la segunda, se buscaría una recuperación económica más amplia, antes de avanzar hacia una transición política que permita celebrar elecciones “justas y libres”, un proceso que —admitió— podría llevar años.
Rubio también expresó su optimismo respecto a la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas en el corto plazo y aseguró que la única presencia militar actual de Estados Unidos en el país son los infantes de marina que custodian la sede diplomática. Parte del proceso, añadió, se financia a través de ingresos petroleros: Washington ya ha vendido crudo venezolano por unos 500 millones de dólares, de los cuales una porción fue transferida al gobierno en Caracas y otra permanece en una cuenta controlada.
Tras su testimonio, Rubio se reunió a puerta cerrada con la líder opositora María Corina Machado. A la salida, Machado reclamó una “transición real” y sostuvo que la liberación de los presos políticos es una “prioridad absoluta”. De acuerdo con cifras del Foro Penal, más de 300 detenidos han sido excarcelados en las últimas semanas, aunque cerca de 700 personas continúan privadas de libertad por motivos políticos.