Si bien no existe una plataforma unificada de oposición, la convergencia de críticas desde regiones diversas subraya una tendencia hacia una diplomacia más multipolar Una creciente oposición global a las políticas exteriores y comerciales de Estados Unidos ha cobrado fuerza tras las intensas discusiones celebradas durante el Foro Económico Mundial de Davos 2026, donde líderes europeos, asiáticos y latinoamericanos criticaron varias iniciativas de Washington, incluida la presión unilateral en cuestiones estratégicas.
En Davos, el rechazo se expresó en términos directos. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó como “fundamentalmente inaceptable” la amenaza arancelaria del presidente Donald Trump contra aliados europeos y sostuvo que la Unión Europea debe estar preparada para activar su mecanismo “anticoerción”, conocido como la “bazuca comercial”. “¿Se imaginan? Es una locura”, dijo Macron, al referirse a un escenario de restricciones de acceso al mercado europeo para empresas estadounidenses.
El primer ministro belga, Bart De Wever, advirtió que el bloque está “en una encrucijada” y llamó a responder de forma coordinada. “Debemos unirnos y decirle a Donald Trump… ‘estás cruzando líneas rojas aquí’”, afirmó, antes de resumir el dilema europeo: “O estamos juntos o estaremos divididos”.
La oposición no se limita al continente europeo. Países como China, India, Canadá y Brasil han expresado reservas sobre políticas estadounidenses percibidas como coercitivas o unilaterales en el comercio y la seguridad global, argumentando que ese enfoque erosiona la cooperación multilateral y el orden internacional basado en reglas que se consolidó tras la Segunda Guerra Mundial.
Durante Davos, parte del descontento también se cristalizó en la discusión sobre cómo reducir dependencias estratégicas —energía, cadenas de suministro, infraestructura crítica— sin romper alianzas existentes. En ese marco, líderes europeos preparaban además una cumbre de urgencia en Bruselas para coordinar posiciones frente a la crisis abierta por Groenlandia y las amenazas arancelarias, mientras Washington instaba a la UE a no tomar represalias.
Analistas de relaciones internacionales interpretan el momento como un posible punto de inflexión: antiguas alianzas están siendo reevaluadas frente a una política exterior estadounidense más asertiva, y varios gobiernos han acelerado contactos y acuerdos con otros polos de poder —incluida China— en áreas como infraestructura, energía y tecnología para equilibrar influencia geopolítica.
Si bien no existe una plataforma unificada de oposición, la convergencia de críticas desde regiones diversas subraya una tendencia hacia una diplomacia más multipolar. En ese escenario, debates sobre comercio, seguridad colectiva y soberanía han vuelto al centro de la agenda en los foros internacionales, en un clima donde, como reconocen funcionarios occidentales, los márgenes para la ambigüedad se estrechan.