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Irán nombra a Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo mientras la guerra se expande

Lunes, 9 de marzo de 2026 - 00:30 UTC
En Teherán, ataques nocturnos alcanzaron depósitos de combustible en Shahran y otras instalaciones, dejando incendios y densas columnas de humo sobre la capital En Teherán, ataques nocturnos alcanzaron depósitos de combustible en Shahran y otras instalaciones, dejando incendios y densas columnas de humo sobre la capital

Irán nombró este domingo a Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo, en una sucesión que consolida la línea dura del régimen en pleno agravamiento de la guerra con Israel y Estados Unidos, al tiempo que los ataques cruzados alcanzan ya depósitos de combustible, rutas energéticas y plantas de desalinización en la región. La Asamblea de Expertos, el órgano clerical de 88 miembros encargado de designar al sucesor, anunció su elección “por un voto decisivo”, otorgándole el cargo con la autoridad final sobre todos los asuntos del Estado.

La designación de Mojtaba, de 56 años, hijo del fallecido Ali Jameneí, apunta a la continuidad más que al cambio. Aunque nunca ha ocupado un cargo formal en el aparato del Estado, durante años fue considerado una figura influyente entre bastidores, con estrechos vínculos con la Guardia Revolucionaria y el entorno político y económico construido bajo el liderazgo de su padre. Tiene rango clerical de hojatoleslam, por debajo del de ayatolá, y su ascenso vuelve a poner sobre la mesa las objeciones internas a una sucesión de tinte hereditario en una república nacida en abierta oposición a la monarquía.

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La designación de Mojtaba, de 56 años, hijo del
fallecido Ali Jameneí, apunta a la continuidad

El nombramiento se produjo además como un abierto desafío político a Washington. Según Reuters, Donald Trump había dicho horas antes que la elección de Mojtaba era “inaceptable” y advirtió a ABC News: “If he doesn't get approval from us, he's not going to last long.” Israel, por su parte, había amenazado con perseguir a cualquier sucesor del anterior líder supremo.

La confirmación llegó mientras la guerra entraba en una fase más peligrosa sobre el terreno. En Teherán, ataques nocturnos alcanzaron depósitos de combustible en Shahran y otras instalaciones, dejando incendios y densas columnas de humo sobre la capital. Al mismo tiempo, la extensión del conflicto a infraestructura civil elevó la alarma regional: Bahréin acusó a Irán de dañar una planta de desalinización, mientras Teherán denunció que un ataque estadounidense había afectado una instalación similar en la isla iraní de Qeshm. AP señaló que esta escalada incrementa el riesgo sobre un sistema vital en el Golfo, donde millones de personas dependen del agua desalada.

Los mercados reaccionaron de inmediato. Reuters informó que el Brent saltó 17% hasta US$ 108,73 por barril y el crudo estadounidense subió más de 20%, impulsados por el temor a interrupciones prolongadas del suministro y del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. En paralelo, medios estatales iraníes citados por Reuters dijeron que la cúpula militar y la Guardia Revolucionaria juraron lealtad al nuevo líder, en una señal de cierre de filas en medio de la presión externa y de las tensiones internas que habían aflorado en los días previos.

En conjunto, la elección de Mojtaba Jameneí y los ataques contra infraestructura energética y de agua dibujan una misma escena: Irán busca proyectar continuidad política mientras la guerra amplía su radio de destrucción económica y civil, con efectos ya visibles mucho más allá del campo de batalla inmediato.