Trump dio prácticamente por cerrado el acuerdo al afirmar que los detalles se anunciarán pronto, aunque las autoridades iraníes desmintieron esa misma tarde la versión sobre la reapertura inmediata La Administración del presidente Donald Trump dio por hecho este domingo que en los próximos días podrá anunciar un acuerdo con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía marítima por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial y que permanece prácticamente cerrada desde el inicio de la ofensiva estadounidense e israelí contra la República Islámica el 28 de febrero. Tres meses después del ataque que acabó con la vida del líder supremo Alí Jameneí —reemplazado por su hijo Mojtaba—, Washington y Teherán negocian un esquema en dos fases que aliviaría la presión sobre la economía global sin resolver de inmediato las cuestiones nucleares de fondo.
Según fuentes citadas por medios estadounidenses, el acuerdo contemplaría la reapertura inmediata del estrecho a cambio de un plazo adicional de aproximadamente sesenta días para que Teherán defina los detalles de su programa nuclear, incluido el compromiso de deshacerse del uranio enriquecido en su poder, aunque sin precisar plazos ni mecanismos. La suspensión efectiva del programa nuclear y el destino del arsenal de misiles iraní quedarían para una segunda etapa de negociaciones. El líder supremo Mojtaba Jameneí habría dado luz verde al esquema general, pero todavía restan detalles operativos y la toma de decisiones del régimen iraní requiere tiempo, según fuentes de la Casa Blanca citadas por el medio Axios.
Las señales contradictorias se mantienen en ambos lados. El sábado, Trump dio prácticamente por cerrado el acuerdo al afirmar que los detalles se anunciarán pronto, aunque las autoridades iraníes desmintieron esa misma tarde la versión sobre la reapertura inmediata del estrecho. El domingo, el mandatario republicano matizó las expectativas en su red Truth Social: He informado a mis representantes de que no se apresuren para firmar un acuerdo en el que el tiempo está de nuestro lado. El secretario de Estado, Marco Rubio, sintetizó la postura oficial desde Nueva Delhi al sostener que no puedes cerrar en 72 horas en una servilleta un acuerdo nuclear. La agencia semioficial iraní Tasnim advirtió que asuntos pendientes como los activos iraníes congelados podrían hacer fracasar las conversaciones.
En los últimos días han desempeñado un papel central los mediadores paquistaníes, encabezados por el jefe del Estado Mayor, Asim Munir, recibido el sábado en Teherán por el presidente iraní Masud Pezeshkián, junto con líderes del mundo árabe preocupados por las consecuencias regionales del conflicto. La campaña militar ha costado a Estados Unidos al menos 29.000 millones de dólares y ha erosionado el respaldo interno de Trump, particularmente entre la base republicana que rechazaba involucrarse en conflictos prolongados en Oriente Próximo. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, principal aliado de Washington durante la ofensiva, ha mostrado su incomodidad con un pacto que no cubre las prioridades estratégicas israelíes y que dejaría sin desmantelar las capacidades nucleares y militares iraníes. A Trump le restan menos de seis meses para las elecciones legislativas de noviembre, un calendario que la Casa Blanca considera incompatible con la prolongación indefinida de la guerra.