La COB se presentó a las conversaciones el viernes con una única propuesta: derogación total o nada Las negociaciones entre el gobierno boliviano del presidente Rodrigo Paz Pereira y la Central Obrera Boliviana (COB) fracasaron este viernes, dejando al país al borde de una mayor inestabilidad.
La dirigencia sindical abandonó los llamados a simples bloqueos de carreteras y advirtió en cambio que el país estaba al borde de una revolución nacional por la eliminación, mediante el Decreto Supremo 5503, de los subsidios a los combustibles, lo que resultó en un aumento significativo de precios, un fenómeno conocido como el Gasolinazo.
Si bien el gobierno sostiene que el decreto es esencial para la estabilidad económica, la COB lo ha denunciado como una norma inconstitucional y sumisa que atenta contra los derechos fundamentales de la clase trabajadora.
El secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, no se anduvo con rodeos respecto al diálogo fallido. Acusó al gobierno de intransigencia categórica a pesar de las ofertas para redactar una norma de compromiso. Tenemos que plantarle cara al gobierno porque, lamentablemente, se niega categóricamente a derogar este maldito decreto, declaró Argollo. Habíamos expresado nuestra plena intención de rescatar los puntos positivos y redactar otro decreto en paralelo... para dejar claro a todos que esto ya se ha convertido en una revolución nacional.
Argollo afirmó además que el actual gobierno ha traicionado el voto de las comunidades rurales y los sectores laborales que lo llevaron al poder. No se conmueven; no tienen corazón, añadió, refiriéndose a los más de 50 bloqueos activos que actualmente paralizan las carreteras del país.
El gobierno de Paz Pereira ofreció un relato radicalmente diferente de las negociaciones. El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, y el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, acusaron a la dirección de la COB de dar marcha atrás en los puntos previamente acordados, como los aumentos del salario mínimo y las bonificaciones a los trabajadores contenidas en el decreto.
Lupo señaló que el gobierno estaba dispuesto a modificar artículos específicos para resolver las susceptibilidades sindicales. Sin embargo, afirmó que la COB volvió a la mesa este viernes con un ultimátum inaceptable: derogación total o nada.
Volvieron con una posición intransigente, pero también contradictoria, declaró Espinoza a la prensa. Hubo dirigentes que dijeron que todo el decreto estaba mal, incluyendo el aumento del salario mínimo... artículos que habían sido aceptados por diferentes sectores.
Para concretar las demandas del sindicato, el gobierno solicitó formalmente a la COB que presentara sus objeciones por escrito para evitar nuevas malinterpretaciones.
Argollo trazó un paralelo sombrío entre la situación actual y la promulgación del Decreto Supremo 21060 en 1985, que marcó el comienzo de décadas de reformas neoliberales en Bolivia, sometiendo a la clase trabajadora.
No podemos permitir que ese error histórico se repita, concluyó Argollo.