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Falklands/Malvinas: En busca de una identidad

Miércoles, 18 de febrero de 2015 - 17:58 UTC
El busto de Margaret Thatcher a quien los Isleños adoran y veneran como la artífice de su liberación de la ocupación argentina El busto de Margaret Thatcher a quien los Isleños adoran y veneran como la artífice de su liberación de la ocupación argentina

Por Benjamín Fernández Bogado (*) - La inocencia de los isleños de las Falklands se acabó definitivamente aquel 2 de abril de 1982 cuando las Fuerzas Armadas argentinas los invadieron. El fin del mundo era esto. Ovejas por doquier, un puñado de habitantes y una incipiente pesca marina eran parte de una economía muy distante de varias apetencias.

 Hoy los desafíos son importantes para sus casi 3 mil habitantes, casi todos en Port Stanley y celosamente custodiados por 1.500 militares, principalmente acantonados en Mount Pleasant. La vida cambió y con sus más de 40 mil visitantes de cruceros todos los años y la necesidad de intercambiar experiencias con un mundo también más interesado en ellos vemos que este Overseas Territory del Reino Unido tiene sobradas razones para sentirse orgulloso de autoabastecerse sin necesidad de aporte externo y que las cuestiones del nombramiento del Gobernador, la seguridad y la política exterior quedan a cargo de Londres. Así viven desde el referéndum del 2013, pero eso es historia reciente.

En el bien puesto museo histórico un entusiasmante John Fowler, quien escribió un libro sobre la experien¬cia de la guerra que tuvo el prólogo de dos argentinos me describe lo que fue aquel 1 de abril de 1982 en que el gobernador Rex Hunt les dio la noticia de la inminente invasión argentina. ‘‘Se había tomado de la cabeza unos minutos largos para decirnos que ello acontecería el día siguiente a la madrugada’’, me cuenta como si de un relato fílmico se tratara. Finalmente me dice que esa experiencia ellos la habían visto sólo alguna vez en las películas y estaban cerca de pasar por una experiencia traumática que cambió por completo las cosas en las Islas. Habían perdido la inocencia definitivamente.

Los lugares que definen

Hoy en el ‘‘Liberación Room’’ el cuarto donde el general argentino Menéndez firmó la rendición final aquel 14 de junio de 1982 las sillas y mesas están dispuestas de la misma manera de aquel día. Lo único que la hace diferente es el nombre de la sala, una placa que recuerda el momento y el acta de rendición argentina donde está borrada la palabra ‘‘incondicional’’ que había sido negociado por el militar argentino. Hay una sensación singular en ese sitio que no parece importar mucho a un economista de origen finlandés y que aprendió español en Bolivia: Viller Peltovuori, quien cuenta que el gran reto de los próximos años es hacer una economía que permita crecer con un cuidado ecológico importante.

‘‘El PIB del país es de 200 millones de libras, lo que dividido por la cantidad de habitantes da un ingreso per cápita de 77 mil libras al año. Pero no es completamente verdad, porque las empresas pesqueras tienen mucho personal que ingresando en estos números debería alcanzar el nada despreciable monto de 37 mil libras por año’’, nos dice mientras muestra los números del turismo que han caído de manera impor¬tante como resultado de la crisis financiera de 2008, pero que muestra signos de recuperación.

Afuera decenas de turistas recién arribados caminan por las calles de Port Stanley. No son tan atractivos como los que vienen en aviones y gastan un promedio de 600 libras por pasajero.

Mike Brough es el gerente del programa de petróleo y gas. Está entusiasmado con el primer pozo que estaría en operaciones en el 2019 toda vez que los precios no sigan bajando tanto.‘‘Con que se queden en 50 dólares el barril estaría muy bien’’ nos dice con su inconfundible acento escocés. La idea de establecer un fondo del dinero proveniente del petróleo que tiene aquí un 9% establecido para el Estado a la educación entusiasma a Martin Winward, quien es un alto funcionario del Gobierno del sector y que está contento que de sus 24 estudiantes graduados el año pasado 16 fueran aceptados para concluir el bachillerato primero y luego ingresar a las universidades, pagados todos por el Gobierno de las Islas. Invertir en educación es un tema central también aquí bien al sur de todas las cosas. Pero aquí además de preocuparse se ocupan del tema. Los niños estudian desde las 8 a las 10 luego van a casa hasta las 13 y de esa ahora hasta las 16. ‘‘Hay una costumbre aquí de comer en casa’’ me comenta para entender el break de casi tres horas en el medio de la jornada. Un maestro gana 37 mil libras al año y vive bien.

Los turistas sacan fotos

La gran mayoría de jubilados retratan todo lo que encuentran. Algunos posan con el busto de Margaret Thatcher, quien había dicho el día de la invasión argentina ante el Parlamento inglés: ‘‘Son unos pocos en número sus habitantes, pero tienen el derecho a vivir en paz, a elegir su modo de vida y a determinar sus propios aliados’’. Los jubilados rodean al monumento erigido por los Isleños que agradecen a los que los liberaron con los nombres de los caídos en combate. Más arriba otro monumento recuerda el triunfo de la flota inglesa contra los alemanes y una palabra: constancia, la misma que tienen aquí con respecto al mundo y sus reivindicaciones.

Estuvieron mucho tiempo aislados y solos. Ahora están acompañados y con grandes negocios en puertas, como el petróleo que preocupa a Esther Bertram, la directora de la ONG ambientalista Falklands Conservation. Sabe que no hay vuelta atrás en todo eso y lo que habría que cuidar son los detalles de controlar la norma legal y los requerimientos de protección ambiental. Será una batalla más de las tantas que se libran bajo cuerdas en cualquier país.

Mientras cae el atardecer y los pasajeros del crucero retornan a sus buques, el tiempo ha cambiado desde una soleada mañana, un nublado mediodía para tener a la tarde lluvia y frío por doquier. El tiempo es que casi una metáfora de la vida de los habitantes de las Falklands que deben encontrar respuestas a las tres preguntas claves: ¿quiénes somos?, ¿cómo somos? y ¿hacia dónde vamos? Han esperado mucho tiempo y lo que se viene les preocupa menos que los 74 días que padecieron por la invasión argentina de 1982.

(*) Benjamín Fernández Bogado es un abogado y periodista paraguayo, de larga trayectoria en distintos medios tanto en su país como en España. Actualmente se encuentra en las Falklands, invitación del gobierno británico, y esta es una de varias notas que sobre su experiencia está escribiendo.