
En una columna de opinión publicada en el diario británico The Guardian, el periodista Simon Jenkins sostuvo que las Falklands/Malvinas “no pueden seguir siendo británicas para siempre” y reclamó que Londres retome en algún momento las negociaciones de soberanía con Argentina.

Argentina podría enfrentar medidas disciplinarias de la FIFA después de que varios de sus jugadores celebraran la victoria en la semifinal del Mundial ante Inglaterra con una banderola en apoyo al reclamo argentino sobre las Falklands/Malvinas. El campeón defensor remontó en Atlanta para ganar 2 a 1 y clasificarse a la final del domingo contra España.

El canciller argentino, Pablo Quirno, reafirmó el reclamo de su país sobre las Falklands/Malvinas en un extenso artículo publicado en el diario La Nación, en el que rechazó la validez del referéndum de 2013 y sostuvo que la soberanía del archipiélago no puede ser definida por sus habitantes. El texto reitera la posición histórica de Buenos Aires y se difundió días antes del partido de semifinales del Mundial entre Argentina e Inglaterra.

El Gobierno de las Falklands/Malvinas pidió a Canadá que utilice la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se celebra esta semana en Panamá, para respaldar públicamente el derecho de los isleños a la autodeterminación. La semana pasada, dos miembros de la Asamblea Legislativa del archipiélago viajaron a Ottawa para reunirse con funcionarios de Global Affairs, diputados y senadores, en busca de apoyo.

Dos miembros de la Asamblea Legislativa de las Falklands/Malvinas, Dorothy Dot Gould y Michael Goss, expusieron el 25 de junio ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, conocido como Comité de los 24 (C24), donde defendieron el derecho a la autodeterminación de los habitantes del archipiélago y reiteraron la invitación para que el organismo envíe una misión visitadora a las islas, algo que nunca ha ocurrido desde que la ONU examina la cuestión, en 1965.

El gobierno del Reino Unido cerró filas este viernes en torno a su reclamo de soberanía sobre las Falklands/Malvinas, tras la difusión de un correo interno del Pentágono que contempla reconsiderar el apoyo diplomático estadounidense a Londres sobre el archipiélago como represalia por la negativa británica a sumarse a la ofensiva militar contra Irán. La respuesta institucional fue acompañada por un frente político que incluyó a oficialistas, opositores y al propio gobierno isleño, en un contexto marcado por la inminente visita del rey Carlos III a Estados Unidos.

Un correo electrónico interno del Pentágono contempla retirar el apoyo diplomático de Estados Unidos al Reino Unido en su disputa con Argentina por las Falklands/Malvinas como parte de un conjunto de represalias contra los aliados de la OTAN que no respaldaron las operaciones militares estadounidenses en la guerra con Irán, iniciada el 28 de febrero de este año. La revelación fue publicada este viernes por Reuters sobre la base de un memorando filtrado y confirmada por un funcionario estadounidense bajo reserva.

El presidente de Chile, José Antonio Kast, respaldó formalmente el reclamo de soberanía de Argentina sobre las Islas Falklands/Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes durante su primera visita de Estado a Buenos Aires, donde se reunió con su homólogo Javier Milei en la Casa Rosada.

Argentina agradeció el viernes a Bolivia por su respaldo a la causa de soberanía sobre las islas Falklands/Malvinas y calificó de expresiones desafortunadas las críticas del embajador británico en La Paz, Richard Porter, quien tildó de decepcionante e inaceptable la posición boliviana favorable al reclamo argentino.

Una publicación del dirigente republicano Marc Zell en la red social X, en la que instó a la administración Trump a reconsiderar la posición estadounidense sobre las Falklands/Malvinas y respaldar el reclamo argentino de soberanía, generó una ola de cobertura en los medios argentinos a lo largo de la semana pasada, a pesar de basarse en una premisa falsa y no contar con ningún respaldo oficial de Washington.