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“Que se vayan todos”: la destitución de Peña no calma la indignación en las calles de Paraguay

Sábado, 7 de noviembre de 2026 - 02:49 UTC
Muchos manifestantes, en su mayoría jóvenes, dirigieron su rechazo contra todo el Gobierno del Partido Colorado y permanecieron en vigilia en el centro de la capital con banderas, carteles y tambores Muchos manifestantes, en su mayoría jóvenes, dirigieron su rechazo contra todo el Gobierno del Partido Colorado y permanecieron en vigilia en el centro de la capital con banderas, carteles y tambores

Miles de paraguayos celebraron el viernes en Asunción la destitución del presidente Santiago Peña por el Senado, pero la alegría dio paso casi de inmediato al enojo de quienes esperaban un cambio completo en el Gobierno. “Que se vayan todos”, gritaron cientos de manifestantes frente al Congreso mientras el vicepresidente, Pedro Alliana, juraba como nuevo jefe de Estado.

El júbilo estalló al conocerse que Peña, de 47 años, dejaba el cargo sin fueros y, horas después, quedaba detenido en su domicilio acusado de lesión de confianza por la caída de Ueno Bank, que tenía más de 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes. Pero muchos manifestantes, en su mayoría jóvenes, dirigieron su rechazo contra todo el Gobierno del Partido Colorado y permanecieron en vigilia en el centro de la capital con banderas, carteles y tambores. “Si siguen los mismos, no hay cambio”, “Queremos cárcel” y “¿Dónde está la plata?” se leía en las pancartas.

“El pueblo sigue acá hasta que se vayan todos”, dijo a la agencia EFE la joven Celicia Lugo, para quien Peña y Alliana “son lo mismo”. “El Gobierno que viene es más de lo mismo, porque solamente no va a estar Peña, el resto seguirá”, afirmó Milda Cuevas, que celebró la destitución y pidió que el expresidente “sea juzgado” y “vaya a la cárcel”. Para Andrea Gutiérrez, Ueno “fue solamente una manifestación” de lo que considera un saqueo continuado a los ciudadanos.

La crisis estalló el martes, cuando el Banco Central intervino Ueno Bank, que había recibido cuantiosos fondos de entidades públicas durante el mandato de Peña, y congeló sus depósitos. Entre los afectados figuran unos 32.000 jubilados del Instituto de Previsión Social, según EFE.

En un intento por contener el malestar, Alliana anunció tras jurar el cargo que los afectados por el cierre del banco “serán compensados plenamente”, sin precisar cómo. La garantía legal de depósitos cubre hasta 75 salarios mínimos, unos 228 millones de guaraníes por depositante.

Categorías: Política, Paraguay.