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Jueves, 5 de noviembre de 2026 - 23:11 UTC

 

 

Santiago Peña presenta su renuncia a la presidencia de Paraguay, pero el Congreso avanza con el juicio político

Jueves, 5 de noviembre de 2026 - 22:12 UTC
“He tomado la decisión de presentar la renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país”, dijo Peña “He tomado la decisión de presentar la renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país”, dijo Peña

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó el jueves su renuncia al cargo, acorralado por el colapso de Ueno Bank, pero la Cámara de Diputados aprobó minutos después por unanimidad someterlo a juicio político, en un intento de impedir que, al dejar la presidencia, pase a ocupar un escaño de senador vitalicio con fueros que lo protejan de la Justicia. La decisión final está en manos del Senado.

“He tomado la decisión de presentar la renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, dijo Peña en un vídeo difundido en sus redes sociales mientras Diputados debatía la acusación. “Mi mayor deseo es que se garantice la devolución de esos recursos”, añadió en referencia a los ahorros congelados de casi tres millones de clientes del banco. El ministro del Interior, Enrique Riera, formalizó la renuncia ante el Congreso hacia las 13.30.

Menos de una hora después, los 78 diputados presentes aprobaron la acusación para el juicio político, que pasa ahora al Senado, donde se necesita una mayoría de dos tercios para destituir al presidente. La Cámara rechazó, en cambio, el juicio político contra el vicepresidente, Pedro Alliana, que asumiría la presidencia hasta el fin del mandato, el 15 de agosto de 2028.

La pugna es también constitucional. Según la Constitución, corresponde al Congreso aceptar o rechazar la renuncia del presidente; si la acepta, Peña pasaría a ser senador vitalicio, con inmunidad parlamentaria. Si el Senado lo destituye por juicio político, quedaría sin esa protección. Una sesión del Congreso convocada para tratar la renuncia se levantó por falta de quórum, por lo que, por el momento, Peña sigue siendo formalmente presidente, según el diario argentino La Nación.

La caída de Peña se precipitó cuando su propio partido le retiró el apoyo. El expresidente Horacio Cartes, presidente del gobernante Partido Colorado y durante años su principal respaldo político, avaló el juicio político. “No estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados”, afirmó. Según el diario El País, la Fiscalía anunció que inicia un proceso contra Peña, y legisladores opositores ampliaron una denuncia penal por presunto enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y tráfico de influencias, entre otros delitos, que alcanza también al ministro de Economía, Óscar Lovera, al expresidente del Banco Central Carlos Carvallo y a otros funcionarios. No hay por ahora imputación formal contra el presidente.

La crisis estalló el martes, cuando el Banco Central intervino Ueno Bank, el banco digital con más clientes del país, por insolvencia y préstamos irregulares a empresas de sus propietarios, el Grupo Vázquez, y congeló sus depósitos, incluidos cientos de millones de dólares de fondos públicos y del sistema de pensiones. El presidente del banco y otros directivos fueron detenidos. Miles de ahorristas salieron a las calles de Asunción para exigir sus ahorros y la renuncia del presidente. El miércoles, Peña promulgó una ley para adelantar el pago de la garantía de depósitos y propuso a Raúl Vera Bogado al frente del Banco Central, sin lograr frenar la crisis.

Carvallo, a quien Peña nombró presidente del Banco Central en 2023, había sido director ejecutivo de Ueno Bank, y el propio Peña fue accionista de Ueno Holding hasta abril de 2025. En la víspera de la intervención, Alliana había tomado distancia públicamente del presidente.

Peña, economista de 47 años que asumió en agosto de 2023, se convierte en el segundo presidente paraguayo en enfrentarse a un juicio político desde el retorno a la democracia en 1989 que llega al Senado; en 2012, el Senado destituyó a Fernando Lugo en un proceso exprés.