Vance centró su intervención en el Partido Demócrata, al que describió como el partido del odio y al que acusó de despreciar al país El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, cerró este jueves en Dallas la primera convención de mitad de mandato del Partido Republicano con un discurso de cuarenta minutos que reforzó su posición como aspirante a la candidatura presidencial de 2028, ante un auditorio que coreó su nombre.
Vance centró su intervención en el Partido Demócrata, al que describió como el partido del odio y al que acusó de despreciar al país. Sostuvo que ya no es la formación de Franklin Delano Roosevelt, John F. Kennedy o Bill Clinton, y presentó el voto demócrata de noviembre como una amenaza para la prosperidad estadounidense. Defendió la ciudadanía por nacimiento, la familia tradicional, la dureza contra el crimen y cambios en los contenidos educativos.
Cuando un asistente lo interrumpió para pedirle que se postule como sucesor de Donald Trump, el vicepresidente respondió que ya se ocuparán de eso y que primero deben ganar en noviembre. Su principal competidor en las encuestas internas, el secretario de Estado Marco Rubio, no estuvo presente: concluía una gira por Colombia, Ecuador y Perú.
Minutos antes, el servicio de seguridad había retirado del recinto a un manifestante que intentó ingresar con banderas de México y de Palestina. Vance se dirigió a él desde el escenario: Amigo, si tanto quieres a México, vete de una vez a ese país, y añadió que la izquierda tenía un nuevo símbolo.
El acto estuvo marcado por la promesa que Trump formuló en la noche inaugural del miércoles: un pago de 5.000 dólares a cada ciudadano adulto, condicionado a que los republicanos retengan el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones de noviembre. Si ganan los republicanos, ustedes ganan con nosotros, dijo, y lo denominó dividendo Trump.
El presidente no precisó cómo se financiaría. Vance sugirió después que podría cubrirse con la recaudación arancelaria, un mecanismo que Trump ya había invocado al proponer cheques de 2.000 dólares. Estimaciones difundidas por medios estadounidenses sitúan el costo en torno a 1,3 billones de dólares (1,3 millones de millones) para cerca de 270 millones de adultos. Especialistas y legisladores demócratas han cuestionado su viabilidad y su legalidad, dado que la normativa estadounidense prohíbe pagar o recibir pagos para influir en el voto.
Trump volvió a intervenir el jueves, tras Vance, con un discurso de otros cuarenta minutos en el que repitió argumentos y promesas de la jornada anterior.
A lo largo de los dos días intervinieron diecinueve candidatos republicanos en distritos y estados competitivos, además de la exportavoz de la Casa Blanca Karoline Leavitt, Donald Trump Jr., el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. y el fiscal general de Texas y candidato al Senado, Ken Paxton. El senador Ted Cruz arremetió contra el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y otras figuras demócratas, y afirmó que la ley islámica no tiene cabida en Estados Unidos.
El programa incluyó un homenaje al activista Charlie Kirk, asesinado hace un año, y una conmemoración por el vigésimo quinto aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001.