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El primer ministro británico promete ser “implacable” en la defensa de las Falklands/Malvinas

Jueves, 10 de setiembre de 2026 - 00:26 UTC
“Siempre respetaremos los derechos de los isleños a elegir ser británicos”, dijo Burnham durante la sesión semanal de preguntas al primer ministro “Siempre respetaremos los derechos de los isleños a elegir ser británicos”, dijo Burnham durante la sesión semanal de preguntas al primer ministro

El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, afirmó este miércoles ante la Cámara de los Comunes que su gobierno será “implacable” en la defensa del derecho de los habitantes de las Falklands/Malvinas a elegir ser británicos, en una sesión dominada por el gasto en defensa y por la soberanía de los territorios de ultramar.

“Siempre respetaremos los derechos de los isleños a elegir ser británicos”, dijo Burnham durante la sesión semanal de preguntas al primer ministro, y añadió que esa posición “nunca cambiará” bajo su gobierno. No mencionó a Javier Milei ni a Argentina en ningún momento de su intervención, y se refirió a las islas una sola vez en más de una hora de sesión.

Sus palabras respondieron a la líder conservadora Kemi Badenoch, que acusó al Gobierno laborista de debilidad en materia de defensa y soberanía. Badenoch cuestionó el acuerdo para transferir las islas Chagos a Mauricio y arrendar después la base de Diego García, cuyo costo cifró en 35.000 millones de libras, y sostuvo que Argentina tomó nota de esa decisión y se sintió alentada a intensificar su reclamo. “Huelen debilidad”, afirmó, y describió el archipiélago del Índico como territorio soberano británico.

Burnham replicó que el Reino Unido no entregará su base en Diego García y que mantiene conversaciones con Estados Unidos al respecto. Sobre el gasto militar, dijo que su gobierno cumplirá el compromiso con la OTAN de alcanzar el 3,5% para 2035, con una meta intermedia del 3%, y que el detalle se conocerá en la revisión presupuestaria. Badenoch replicó que una década es demasiado tiempo de espera. Consultado sobre si el actual ministro de Hacienda había hecho bien en renunciar este año a la cartera de Defensa por la falta de compromiso con esa meta del 3%, Burnham no respondió de forma directa.

Un día antes, la ministra para el Desarrollo Internacional, Kirsty McNeill, había buscado moderar el tono en el Parlamento al señalar que el Reino Unido quiere mantener una relación moderna y constructiva con Argentina en una serie de intereses compartidos.

La sesión se produjo mientras el Gobierno argentino intensifica su ofensiva contra las empresas que operan hidrocarburos en aguas próximas al archipiélago. El lunes presentó una denuncia penal ante la justicia federal contra cinco sociedades vinculadas al proyecto Sea Lion, invocando el artículo 7 de la Ley 26.659, que prevé penas de cinco a diez años de prisión, y el martes amplió a 60 los procedimientos administrativos abiertos por presunta violación del artículo 2 de esa misma norma. Ninguna de las imputaciones ha sido probada.

El detonante fue el mensaje televisado de Milei del jueves pasado, en el que sostuvo por primera vez que los habitantes de las islas no tienen derecho a la autodeterminación. El presidente argentino había expresado antes el deseo de que los isleños “eligieran ser argentinos” y afirmado que no podía pasarse por alto su opinión.

En el referéndum de 2013, el 99,8% de los votantes optó por mantener el estatus de territorio británico de ultramar, resultado que los sucesivos gobiernos británicos invocan como respuesta a la disputa. La soberanía del archipiélago permanece en discusión entre Londres y Buenos Aires más de cuarenta años después de la guerra de 1982.