


La sesión inaugural del tercer Congreso Panamericano, celebrada este viernes en el Palacio Legislativo de Montevideo, combinó las críticas a la política estadounidense hacia América Latina con llamados a la autocrítica dentro de las fuerzas progresistas. Participan más de 150 legisladores, expresidentes, ministros y dirigentes de quince países, según los organizadores.
El expresidente chileno Gabriel Boric ofreció la intervención más comentada al reclamar coherencia entre el discurso y la acción política. Criticó lo que describió como un nuevo imperialismo impulsado por Donald Trump y sostuvo que las potencias hoy no hablan de democracia, sino directamente del petróleo a costa de un pueblo. A continuación introdujo una exigencia dirigida a sus propios aliados: No nos parece que la violación del derecho internacional sea la manera de intervenir de manera ilegítima en un pueblo distinto, pero también tenemos que decir con mucha claridad que Maduro se había robado las elecciones y que su presidencia en ese momento también era ilegítima. Advirtió que, si la izquierda no reconoce esos matices, tendrá dificultades para persuadir a sus electorados.
Nicolás Maduro fue capturado en Caracas el 3 de enero durante una operación militar estadounidense y permanece detenido en Estados Unidos. Delcy Rodríguez ejerce desde entonces la presidencia encargada de Venezuela.
Los participantes cuestionaron la actuación de Washington en el continente, con menciones a esa intervención, a los ataques contra embarcaciones en el Caribe y a las sanciones sobre Cuba, y reivindicaron mayor autonomía regional. El expresidente colombiano Ernesto Samper llamó a recuperar la integración latinoamericana y a estrechar vínculos con el Sur Global, y argumentó que la región dispone de agua, alimentos y minerales estratégicos pero carece de la coordinación política necesaria para defender sus intereses.
La congresista estadounidense Pramila Jayapal trasladó el debate al interior de su país y sostuvo que crece el rechazo social a que los impuestos se destinen a operaciones militares en el exterior en lugar de a servicios sanitarios y a la calidad de vida. Defendió una política exterior basada en el diálogo y la diplomacia como única vía hacia una paz duradera.
La vicepresidenta uruguaya, Carolina Cosse, centró su intervención en la desinformación y en la disputa por la atención pública. El desinterés por la verdad conduce inexorablemente al totalitarismo, advirtió. La dirigente mexicana Carolina Rangel, de Morena, planteó combinar crecimiento económico y derechos sociales, y reclamó una agenda que contemple políticas de cuidados, transición energética, integración productiva y soberanía digital.
El foro, creado en Bogotá en 2024 por iniciativa del entonces presidente colombiano Gustavo Petro, se organiza este año en torno a cuatro ejes: paz, seguridad y multilateralismo; desarrollo sostenible e integración regional; soberanía digital e inteligencia artificial; y bienestar y cuidados. Las sesiones continúan hasta el domingo y concluirán en la sede del Parlasur.