Peña consideró que Lula y Milei mantienen a estas alturas diferencias irreconciliables, aunque sostuvo que ambos entienden que la relación entre sus países es mayor que la relación entre ellos. El presidente de Paraguay, Santiago Peña, afirmó este viernes que las diferencias entre sus homólogos de Argentina, Javier Milei, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no han tenido consecuencias sobre el Mercosur, pese a la crisis diplomática abierta entre ambos países.
Nosotros estamos siempre tratando de interceder para que las diferencias de los jefes de Estado no vayan a instancias que afecten al bloque, declaró Peña en una entrevista con el canal paraguayo Unicanal, en vísperas de cumplir tres años al frente del Ejecutivo. El mandatario consideró que Lula y Milei mantienen a estas alturas diferencias irreconciliables, aunque sostuvo que ambos entienden que la relación entre sus países es mayor que la relación entre ellos.
La tensión se originó el 25 de julio, cuando Milei participó en São Paulo en la convención del Partido Liberal que proclamó al senador Flávio Bolsonaro como candidato presidencial. En su discurso, el mandatario argentino se refirió a Lula como ladrón y presidiario, lo acusó de despilfarrar fondos públicos y dirigió descalificaciones al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. También describió a Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años por intento de golpe de Estado y en prisión domiciliaria, como un amigo injustamente encarcelado.
Brasilia llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, el 26 de julio. Tras la reiteración de los agravios por parte de Milei en una entrevista televisiva el 2 de agosto, el Gobierno brasileño decidió el día 4 rebajar las relaciones al nivel de encargados de negocios y solicitó el regreso del embajador argentino, Daniel Raimondi, que dejó Brasilia el fin de semana siguiente. No hubo declaración de persona non grata ni retiro de credenciales: ambos diplomáticos conservan sus títulos, lo que permitiría su reincorporación si el vínculo se recompone. Es la primera vez desde el retorno democrático en los dos países que la relación desciende a ese nivel.
El canciller brasileño, Mauro Vieira, calificó lo ocurrido como una provocación sin precedentes en más de dos siglos de relaciones bilaterales y sostuvo que las declaraciones constituyeron una injerencia en asuntos internos. La Cancillería argentina lamentó la decisión unilateral de Brasil y afirmó que ese país continúa aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas. El canciller Pablo Quirno descartó una ruptura y encuadró el episodio dentro de diferencias políticas e ideológicas entre ambos presidentes.
El asunto ha generado inquietud en el bloque. El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, advirtió que la situación no ayuda a nadie. Fuentes de ambos gobiernos han señalado que no prevén cambios hasta después de las elecciones brasileñas del 4 de octubre, en las que Lula aspira a un cuarto mandato no consecutivo.
El Mercosur está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Bolivia en proceso de adhesión plena.