La decisión de la FIFA estuvo rodeada de controversia por la intervención del presidente estadounidense, Donald Trump, quien llamó al presidente del organismo, Gianni Infantino El delantero de la selección de Estados Unidos Folarin Balogun afirmó que pensó que se trataba de una broma cuando le comunicaron que la FIFA había dejado en suspenso la sanción por su tarjeta roja, lo que le permitió jugar los octavos de final del Mundial contra Bélgica. Dos días antes del partido contra Bélgica me dijeron que me permitían volver a jugar y para mí fue irreal; al principio pensé que era una broma, declaró el jugador durante una charla con el baloncestista LeBron James en el Fanatics Fest de Nueva York.
Balogun, máximo goleador de Estados Unidos en el torneo con tres tantos, fue expulsado en el partido de dieciseisavos contra Bosnia y Herzegovina, tras la intervención del VAR, por una falta sobre Tarik Muharemović. Cuando me sacaron la tarjeta roja, me quedé en shock, creo que la mayoría de la gente que estaba mirando también lo estaba, pero tuve que aceptarlo, relató.
La decisión de la FIFA estuvo rodeada de controversia por la intervención del presidente estadounidense, Donald Trump, quien llamó al presidente del organismo, Gianni Infantino, el mismo día de la expulsión para pedir una revisión de la jugada. Lo único que hice fue pedir una revisión porque no me pareció falta, declaró entonces Trump, que celebró la reversión en su red social. El secretario de Estado, Marco Rubio, también había reclamado públicamente que se anulara la tarjeta.
Bajo el Artículo 27 de su código disciplinario, el comité disciplinario de la FIFA no revocó la tarjeta roja, sino que suspendió la aplicación del partido de sanción y colocó al jugador en un período de prueba de un año. El organismo no ofreció una explicación específica de la medida. Bélgica apeló la decisión, pero la FIFA declaró el recurso inadmisible al considerar que la federación belga no era parte del procedimiento.
La reversión generó fuertes críticas en el mundo del fútbol por la aparente injerencia política. La UEFA sostuvo que la FIFA había cruzado una línea roja con una decisión que calificó de sin precedentes, incomprensible e injustificable, y el expresidente del organismo Sepp Blatter cuestionó que el fútbol se convirtiera en un terreno para el poder político. Infantino se defendió al asegurar que recibe llamadas de jefes de Estado sobre numerosos asuntos y que las revisiones corresponden a órganos independientes, distanciándose de la decisión.
El entrenador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, había respaldado la medida al considerar injusta la expulsión. Pese a la polémica, Estados Unidos perdió 4-1 ante Bélgica y quedó eliminado, con lo que los tres países anfitriones —Estados Unidos, México y Canadá— salieron del torneo en esa fase.
El Fanatics Fest, que reúne a figuras del deporte y el espectáculo, se celebra en Nueva York en coincidencia con la final del Mundial, que este domingo disputarán España y Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.