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Trump admite que llamó a la FIFA por una roja y la marcha atrás con el delantero de EE.UU. indigna

Lunes, 6 de julio de 2026 - 15:43 UTC
Trump reconoció su intervención y la defendió. “Lo único que hice fue pedir que se revisara la jugada, porque no me pareció que fuera falta”, declaró el mandatario Trump reconoció su intervención y la defendió. “Lo único que hice fue pedir que se revisara la jugada, porque no me pareció que fuera falta”, declaró el mandatario

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió haber llamado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir que se revisara la tarjeta roja del delantero estadounidense Folarin Balogun, después de que el organismo diera marcha atrás con la suspensión que le impedía jugar el partido de octavos de final ante Bélgica. La decisión, inédita en más de seis décadas de mundiales, desató una ola de críticas y la protesta formal de la federación belga y de la UEFA.

Balogun, máximo goleador de la selección anfitriona, había recibido una expulsión el 1 de julio durante la victoria por 2-0 sobre Bosnia-Herzegovina, lo que le acarreaba una suspensión automática de un partido, sin apelación. Sin embargo, la FIFA anunció el domingo que suspendía la aplicación de esa sanción por un período de prueba de un año, invocando el artículo 27 de su código disciplinario. En la práctica, la medida habilitó al jugador para el duelo del lunes en Seattle, aunque deberá cumplir el castigo si comete una falta similar en los próximos doce meses.

Trump reconoció su intervención y la defendió. “Lo único que hice fue pedir que se revisara la jugada, porque no me pareció que fuera falta”, declaró el mandatario, que sostuvo tener “buen ojo” para esas situaciones y celebró la decisión en su red social: “Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y reparar una gran injusticia”. El secretario de Estado, Marco Rubio, también había reclamado públicamente que se anulara la tarjeta. Según fuentes citadas por medios estadounidenses, la llamada de Trump a Infantino ocurrió el mismo miércoles de la expulsión.

La resolución generó rechazo en el fútbol europeo. La Real Federación Belga de Fútbol se declaró “atónita” y anunció que impugnaría la medida, al considerar que contradice las propias reglas de la FIFA; su seleccionador, Rudi Garcia, ironizó comparando el fallo con una broma del día de los inocentes. La UEFA afirmó que la FIFA “cruzó una línea roja”, y un comisario europeo sostuvo que “las decisiones sobre reglas deportivas corresponden a los órganos deportivos, no a los políticos”.

El episodio reavivó los cuestionamientos sobre la cercanía entre Trump e Infantino, cuya relación se remonta a 2018. La declaración financiera del mandatario, difundida la semana pasada, reveló que Infantino le había regalado diez entradas —valoradas en 15.000 dólares— para la final del Mundial de Clubes de 2025, y en diciembre la FIFA le concedió su primer “premio de la paz”. El caso también sentó un precedente inmediato: tras la expulsión del inglés Jarell Quansah el domingo, en idénticas circunstancias, surgió la pregunta de si el organismo aplicará el mismo criterio a jugadores de otras selecciones.