
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió haber llamado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir que se revisara la tarjeta roja del delantero estadounidense Folarin Balogun, después de que el organismo diera marcha atrás con la suspensión que le impedía jugar el partido de octavos de final ante Bélgica. La decisión, inédita en más de seis décadas de mundiales, desató una ola de críticas y la protesta formal de la federación belga y de la UEFA.