El debate sobre seguridad se dio en paralelo a las tensiones comerciales que dominaron la cumbre La lucha contra el crimen organizado transnacional se instaló como uno de los ejes de la 68ª Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, celebrada este martes en la ciudad paraguaya de Luque, donde varios mandatarios reclamaron construir una arquitectura regional de seguridad con metas y plazos concretos. El planteo atravesó las intervenciones de los presidentes del bloque y de sus Estados asociados, en una cumbre en la que Paraguay traspasó la presidencia pro tempore a Uruguay.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, convocó a edificar una nueva arquitectura sudamericana de cooperación en seguridad, inteligencia estratégica y defensa democrática, al sostener que ningún país podrá enfrentar solo los desafíos del siglo XXI en esa materia. Paz advirtió sobre el crimen organizado y el narcotráfico, que, dijo, operan sin fronteras y en muchos casos infiltrados en los sistemas políticos, y planteó que Bolivia aspira a convertirse en el gran puente de integración continental.
El presidente de Chile, José Antonio Kast, coincidió en la necesidad de una respuesta conjunta. No hay integración posible cuando las rutas que queremos abrir al comercio ya están abiertas por el crimen organizado, afirmó, y propuso que el bloque y sus socios construyan una arquitectura de seguridad con metas y plazos claros que aborde la gestión integrada de fronteras, la persecución de los flujos financieros ilícitos, el control del tráfico de armas y el intercambio de inteligencia entre fiscalías y policías. En una línea similar, el mandatario de Ecuador, Daniel Noboa, sostuvo que la integración regional es más urgente que nunca frente a un crimen transnacional que no respeta soberanías y afirmó que su país enfrenta a la delincuencia organizada con toda la fuerza del Estado, en una guerra que ningún país puede ni debe pelear solo.
El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, que asumió la presidencia rotativa del bloque, incluyó la seguridad entre las prioridades de su gestión. Anticipó que su país buscará reforzar la coordinación regional mediante una mayor integración del sistema de intercambio de información de seguridad del Mercosur y nuevos mecanismos de cooperación policial, especialmente en zonas de frontera. El delito no reconoce fronteras; nuestra cooperación y nuestra capacidad de respuesta tampoco deben reconocerlas, afirmó.
El debate sobre seguridad se dio en paralelo a las tensiones comerciales que dominaron la cumbre. El anfitrión, Santiago Peña, reclamó justicia en el reparto de las cuotas de exportación del acuerdo con la Unión Europea y volvió a exigir para Paraguay el 25% de los cupos, al advertir que su condición de país sin litoral le impone sobrecostos. ¿Para qué sirve un acuerdo de libre comercio que reproduce las asimetrías que ya existen en lugar de corregirlas?, cuestionó. El encuentro, al que no asistió el presidente argentino, Javier Milei —representado por su canciller, Pablo Quirno, que pidió mayor flexibilidad para negociar con terceros países—, cerró sin acuerdo sobre ese reparto.
Los mandatarios expresaron además su solidaridad con Venezuela, tras los terremotos que dejaron más de 1.700 muertos, y con Bolivia por la crisis de las últimas semanas. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció que su país aportará 100 millones de dólares anuales durante una década al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur, destinado a reducir las asimetrías entre los socios.