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Un estadounidense robado durante la dictadura de Pinochet se reencuentra con su madre chilena 35 años después

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Adler, de 36 años, fue dado en adopción ilegal en 1990 a un matrimonio estadounidense que lo crió en un suburbio acomodado de Chicago Adler, de 36 años, fue dado en adopción ilegal en 1990 a un matrimonio estadounidense que lo crió en un suburbio acomodado de Chicago

El ciudadano estadounidense Kyle Adler, sustraído cuando era un bebé de nueve meses durante la dictadura del general Augusto Pinochet en Chile, se reencontró este año con su madre biológica, la chilena Ana María Navarrete, treinta y cinco años después de la separación forzosa. El reencuentro, ocurrido el día de San Valentín en el aeropuerto de Santiago y documentado por la agencia Associated Press, ilustra la dimensión de una red de adopciones fraudulentas que durante el régimen militar chileno (1973-1990) sustrajo a más de veinte mil niños de familias pobres e indígenas, según estimaciones oficiales.

Adler, de 36 años, fue dado en adopción ilegal en 1990 a un matrimonio estadounidense que lo crió en un suburbio acomodado de Chicago. Su madre biológica, entonces de diecinueve años y sin recursos para criarlo en solitario, trabajaba en horario nocturno en una pescadería de la ciudad costera de Coronel. Navarrete confió el cuidado del bebé a una mujer que, según relató posteriormente, lo entregó a la pareja estadounidense con la intervención de un sacerdote local. “Estoy tan feliz de finalmente conocerlo, mi sueño se hizo realidad”, afirmó Navarrete tras el reencuentro. La investigación policial posterior confirmó que el caso formaba parte de una red de adopciones fraudulentas en la que participaron agencias, funcionarios públicos, jueces, enfermeras y médicos. Ninguno de los responsables ha sido juzgado.

El proceso de búsqueda comenzó en 2017, cuando Adler localizó por internet a la organización no gubernamental Nos Buscamos, fundada por Constanza del Río para asistir a los adoptados durante la dictadura en el rastreo de sus orígenes. La confirmación del vínculo familiar llegó a través de una prueba de ADN realizada por la plataforma de genealogía MyHeritage en 2025. Durante la visita a Chile, Adler conoció a sus hermanos, recuperó su acta de nacimiento original y recorrió junto a su madre la playa de Coronel, el hospital donde nació y el domicilio del que fue sustraído. El estadounidense, que no habla español, se comunicó con su familia biológica mediante intérpretes y aplicaciones digitales.

El caso de Adler ha cobrado visibilidad internacional gracias a la labor de las organizaciones no gubernamentales chilenas. “La justicia para la gente pobre en Chile no existe; aún no existe”, afirmó Del Río, quien atribuye al perfil económico y étnico de las familias víctimas la persistente impunidad. El abogado Jimmy Lippert Thyden González, también adoptado ilegalmente y residente en Estados Unidos, encabeza una demanda contra el Estado chileno por los hechos. “Fue un intento de erradicar a la clase pobre y a la población indígena”, sostuvo el letrado sobre la sistematización del esquema. Junto a Adler viajó Tyler Graf, fundador y director ejecutivo de la organización Connecting Roots, que también fue separado de su madre biológica chilena cuando era un bebé. Navarrete, asistida por un estudio jurídico chileno, ha presentado una solicitud de justicia formal para que los responsables del esquema reciban condenas penales.

Categorías: Política, Estados Unidos, Chile.