El texto carga también contra los dos aspirantes principales a suceder a Starmer en la eventual elección de liderazgo que presiona desde las bases parlamentarias El exprimer ministro británico Tony Blair irrumpió este miércoles en la crisis interna del Partido Laborista con un ensayo de más de 5.600 palabras publicado en la web de su organización, el Tony Blair Institute, en el que exige a sus correligionarios que abandonen las disputas ideológicas, adopten lo que denomina un centro radical y formulen un proyecto de país antes de disputar el liderazgo del partido. Intentar expulsar a un primer ministro antes siquiera de saber qué nueva dirección política se propone no es un modo de comportarse, escribió el exdirigente laborista, cuya intervención no ha recibido ningún respaldo público de las figuras principales del partido.
Blair caracterizó la victoria del primer ministro Keir Starmer en las elecciones de 2024 no como un triunfo por méritos propios sino como el resultado de haber sido una opción por defecto aceptable frente a un Gobierno conservador que, según los ciudadanos, se había comportado de manera inaceptable. El texto carga también contra los dos aspirantes principales a suceder a Starmer en la eventual elección de liderazgo que presiona desde las bases parlamentarias: el exsecretario de Sanidad Wes Streeting, del ala social-liberal del partido, y el alcalde de Mánchester, Andy Burnham, del ala izquierda. Blair describe a ambos —Streeting como un político de enorme talento y Burnham como un importante miembro de mi Gobierno— pero sostiene que el debate que protagonizan tiene un extraordinario regusto retro que recuerda al siglo XX.
En el plano programático, Blair exige que el partido integre la inteligencia artificial como eje económico central, que respalde el incremento del gasto en la OTAN que exige el presidente Donald Trump y que postergue cualquier debate sobre el reingreso del Reino Unido a la Unión Europea hasta que el país recupere fortaleza económica e influencia internacional. Sobre la guerra de Irán, sostiene que el Gobierno debería haber permitido a las fuerzas estadounidenses el uso de bases militares británicas en la zona para operaciones de reabastecimiento, porque Estados Unidos sigue siendo el núcleo central de la alianza de seguridad a la que pertenece el Reino Unido, y la fidelidad reside en permanecer junto a ellos cuando sea difícil o poco popular. El exdirigente también criticó la política económica de Starmer por mantener compromisos electorales, mejorar los derechos laborales y subir el salario mínimo por encima de la inflación en lugar de priorizar la extracción de gas y petróleo en el mar del Norte. Sin una agenda de esta naturaleza, radical pero sensata, el Reino Unido seguirá descendiendo hasta quedar relegado de la Premier League de las naciones, concluyó.
La respuesta más contundente llegó de Burnham, el favorito en las encuestas para suceder a Starmer, en declaraciones al diario The Observer. Si no entiendes que ese es hoy el principal factor que impulsa la política, afirmó en referencia a la desigualdad creciente que atraviesa el Reino Unido desde hace cuarenta años, un período en el que Burnham incluyó los propios mandatos de Blair, entonces no estás entendiendo nada de lo que sucede. Y no menciona esa desigualdad ni una sola vez en su texto. La recepción general del ensayo en las filas laboristas reproduce un patrón conocido: si bien algunos añoran la era dorada de los tres mandatos del Nuevo Laborismo, muchos más rechazan a un dirigente que en los últimos años ha profundizado sus vínculos con las élites de Davos, participó en el plan de Trump para Gaza y mantiene su reivindicación de la guerra de Irak.