El diario The Objective informó de que informes de inteligencia habían alertado de una posible entrada masiva en Ceuta y Melilla coincidiendo con la Fiesta del Trono Los servicios de inteligencia españoles concluyeron que Marruecos no planeó la entrada masiva de personas en Ceuta del jueves pasado, aunque permitió el paso y obtuvo rédito político de su repercusión internacional, según fuentes citadas por El País. Otras coberturas sostienen la versión contraria sobre un punto clave: si el Gobierno fue advertido de antemano.
El diario The Objective informó de que informes de inteligencia habían alertado de una posible entrada masiva en Ceuta y Melilla coincidiendo con la Fiesta del Trono. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó en cambio el sábado en Ceuta que los servicios secretos no avisaron de lo que se preparaba al otro lado de la frontera. Ambas versiones se apoyan en fuentes no identificadas y el Ministerio de Defensa no ha confirmado ni desmentido nada, alegando el carácter clasificado de los informes del Centro Nacional de Inteligencia.
Marruecos se pronunció públicamente por primera vez el lunes y atribuyó lo ocurrido a las redes de trata de personas, a la desinformación y a interpretaciones erróneas de una sentencia del Tribunal Supremo español. El Ministerio del Interior español y el presidente Pedro Sánchez sostienen la misma tesis sobre el detonante.
Esa resolución, dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo, estableció que a quienes llegan a nado a Ceuta y Melilla no puede aplicárseles la devolución inmediata sin tramitar un expediente. No declara ilegal el régimen de devoluciones en frontera ni modifica la Ley de Extranjería: fija doctrina sobre el alcance de una disposición vigente. A partir de una lectura errónea difundida en redes sociales y grupos de mensajería se propagó la idea de que España no repatriaría a quienes entraran.
Las entradas por vía marítima venían aumentando durante julio, con advertencias de sindicatos de la Guardia Civil sobre la falta de medios. El jueves, coincidiendo con la festividad marroquí, la vigilancia fronteriza se redujo hasta desaparecer. El balance provisional del lunes era de al menos 72 muertos, en su mayoría ahogados. En 2021 se produjo un episodio comparable, con entre 8.000 y 10.000 personas, en plena crisis diplomática por la acogida en España del líder del Frente Polisario.
Sánchez remitió una carta a las instituciones europeas en la que criticó la respuesta de algunos socios comunitarios, y calificó de egoístas, polarizadoras e ilegales medidas como la reintroducción de controles anunciada por Italia o los planteamientos de Finlandia y Dinamarca sobre excluir a España del espacio Schengen. Un grupo de 22 países partidarios de endurecer el control migratorio solicitó una reunión de ministros de Interior de la UE, prevista para el martes.
El viernes, Sánchez calificó lo ocurrido de ataque y violación de la integridad territorial de España, aunque el Gobierno no ha señalado a Marruecos como responsable ni ha convocado el Consejo de Seguridad Nacional. Defensa puso unos 1.600 militares a disposición de Interior en funciones de vigilancia. Ceuta y Melilla son territorio español; Marruecos mantiene una reivindicación sobre ambas ciudades.