


La iniciativa forma parte del Programa 333 del Departamento de Guerra de Estados Unidos, marco con el que Washington busca profundizar sus vínculos militares con países aliados El Gobierno de Javier Milei anunció este miércoles la firma de una carta de intención con Estados Unidos para el patrullaje conjunto del Atlántico Sur durante los próximos cinco años, en un acuerdo de cooperación militar que ratifica el alineamiento estratégico de Buenos Aires con la administración de Donald Trump y que ha encendido las alarmas sobre la soberanía argentina sobre sus espacios marítimos. El convenio, rubricado por las autoridades del Comando Sur estadounidense y la Armada argentina, supone el aporte de tecnología estadounidense para modernizar el equipamiento naval del país sudamericano y, al mismo tiempo, autoriza la participación de fuerzas estadounidenses en el patrullaje del mar austral argentino.
La iniciativa forma parte del Programa 333 del Departamento de Guerra de Estados Unidos, marco con el que Washington busca profundizar sus vínculos militares con países aliados, y se desarrolla bajo el título oficial de Programa de protección de bienes comunes globales (Protecting Global Commons Program). La cooperación ya comenzó con la entrega de sensores multiespectrales, sistemas de comando y control, comunicaciones y enlace de datos para un avión B-200M Cormorán de la Armada argentina. La asistencia continuará con dos aeronaves Textron B-360 ER MPA destinadas a vigilancia, detección de embarcaciones e identificación de tráfico marítimo, drones de despegue vertical operables desde patrulleros oceánicos y un simulador para aviones P-3C Orión.
El Ministerio de Defensa argentino subrayó en un comunicado que el acuerdo permitirá incorporar nuevas capacidades operativas, tecnología y formación para el personal y mejorará las capacidades de detección, monitoreo y vigilancia de los espacios marítimos y la respuesta frente a actividades ilícitas y amenazas. La embajada de Estados Unidos describió el convenio como una alianza estratégica de cinco años para defender los bienes comunes globales y fortalecer la seguridad regional.
La denominación de los espacios marítimos como bienes comunes globales generó una fuerte reacción opositora. Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense y referente del kirchnerismo, sostuvo que el mar argentino no es un bien común global y que es un espacio donde la Argentina tiene la obligación de ejercer jurisdicción propia y custodiar sus recursos. La agrupación La Cámpora, por su parte, acusó a Milei de regalar información estratégica del Atlántico Sur en una zona marítima que calificó como una de las más productivas y diversas del mundo.
El acuerdo se inscribe en una semana sensible para la geopolítica del Atlántico Sur, todavía marcada por la filtración de un memorando interno del Pentágono que sugería revisar el apoyo diplomático estadounidense a la soberanía británica sobre las Falklands/Malvinas como represalia contra los aliados que no respaldaron la ofensiva militar contra Irán. El convenio amplía la presencia operativa del Comando Sur en una región sensible al reclamo soberano argentino sobre el archipiélago disputado con el Reino Unido, una superficie que incluye también las aguas circundantes a las Falklands/Malvinas, las Georgias del Sur y las Sándwich del Sur. Desde su asunción en diciembre de 2023, Milei ha alineado la política exterior argentina con la administración Trump: posicionó al país a favor de Estados Unidos e Israel en la guerra con Irán, autorizó ejercicios militares estadounidenses en territorio nacional y visitó personalmente el portaaviones nuclear USS Nimitz cuando navegaba frente a la costa argentina el mes pasado. La oposición peronista, encabezada por el gobernador bonaerense Axel Kicillof —uno de los aspirantes a competir con Milei en las elecciones presidenciales de 2027—, ha advertido reiteradamente sobre los riesgos que esta política de alineamiento implica para la autonomía estratégica del país.