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El balotaje peruano enfrentará a la hija de Fujimori con el heredero político de Castillo

Martes, 12 de mayo de 2026 - 02:14 UTC
Una encuesta de Ipsos difundida a fines de abril sitúa a ambos en un empate técnico al 38 %, con un 17 % de voto en blanco o viciado Una encuesta de Ipsos difundida a fines de abril sitúa a ambos en un empate técnico al 38 %, con un 17 % de voto en blanco o viciado

Perú celebrará el próximo 7 de junio una segunda vuelta presidencial que enfrentará a Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), y a Roberto Sánchez, congresista y autoproclamado heredero político de Pedro Castillo, el maestro rural que llegó al poder en 2021 y hoy cumple una condena de once años y cinco meses por su fallido autogolpe del 7 de diciembre de 2022.

Con el 99,66 % de las actas procesadas un mes después de la primera vuelta del 12 de abril, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirma a Fujimori, de Fuerza Popular, en primer lugar con el 17,17 % de los votos válidos —su porcentaje más bajo de partida en cuatro intentos consecutivos por llegar al Palacio de Pizarro—. Sánchez, de Juntos por el Perú, obtuvo el 12 % y aventaja al exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, por unos 14.500 votos. López Aliaga denuncia un supuesto fraude que ningún actor ha logrado documentar; el Jurado Nacional de Elecciones ordenó una auditoría informática integral del proceso. La renuncia del jefe de la ONPE, Piero Corvetto, tras los retrasos en mesas de Lima, profundizó el clima de desconfianza.

Fujimori, de 50 años, llega a su cuarto balotaje con una estrategia distinta. Tras perder en 2011, 2016 y 2021, la lideresa de Fuerza Popular ha abrazado abiertamente la memoria de su padre, condenado por corrupción, lesa humanidad y espionaje, y fallecido en 2024. “Quiero ser presidenta para gobernar, como lo hizo mi padre”, declaró días antes de los comicios. El día de la votación visitó la tumba familiar.

Sánchez, psicólogo y exministro de Comercio Exterior y Turismo bajo Castillo, ingresó al mitin de cierre montado a caballo y con sombrero de ala ancha, gestos calcados de su mentor. Junto a él aparecieron José Castillo, hermano del exmandatario, y Yenifer Paredes, su sobrina. Su promesa central es indultar al expresidente si llega al poder. Su voto se concentra en los Andes del sur y en el Perú rural, mientras que Fujimori conserva su feudo en Lima.

Una encuesta de Ipsos difundida a fines de abril sitúa a ambos en un empate técnico al 38 %, con un 17 % de voto en blanco o viciado. El politólogo José Alejandro Godoy advierte que el escenario es “el mejor que Keiko Fujimori ha tenido en quince años” —el antifujimorismo se ha debilitado y su padre ya no es factor de disenso interno— pero recuerda que ella misma “carga con un antivoto propio” tras una década de liderazgo en el Congreso, periodo asociado a la inestabilidad institucional. El politólogo Alonso Cárdenas, de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, sostiene que el autogolpe de Alberto Fujimori en 1992 derivó en “uno de los gobiernos más corruptos de la historia mundial”, mientras que el intento de Castillo en 2022 fue “una intentona que terminó como una cantinflada”.

Categorías: Política, América Latina.