El procedimiento exige que al menos una quinta parte del grupo parlamentario laborista solicite la apertura de elecciones primarias para forzar al PM a apartarse. Foto: Phil Noble / REUTERS El primer ministro británico Keir Starmer enfrenta la crisis política más grave desde su llegada a Downing Street en julio de 2024, pero un eventual relevo al frente del Gobierno tropieza con un entramado de reglas internas del Partido Laborista, la ausencia de un candidato de consenso y los obstáculos personales que afectan a la figura mejor posicionada en las encuestas internas. Starmer, que ganó las elecciones generales de 2024 con una mayoría abrumadora, ha descartado de plano la dimisión pese a la presión creciente de su propio grupo parlamentario tras el colapso laborista en las elecciones locales y autonómicas del 1 de mayo.
El procedimiento estatutario exige que al menos una quinta parte del grupo parlamentario laborista —81 diputados en la actual composición— solicite la apertura de elecciones primarias para forzar al primer ministro a apartarse. Esa cifra ya estaría siendo reunida por la diputada Catherine West tras los comicios del 1 de mayo. Una moción de confianza interna, en cambio, carece de efectos vinculantes: el precedente lo marcó Jeremy Corbyn en 2016, cuando perdió la votación entre sus pares por 172 a 40 y se aferró igualmente al cargo. La regla del 20% solo se activa de manera efectiva si los disidentes acuerdan un nombre de reemplazo.
El segundo escollo es ideológico. Por el ala izquierda del partido suenan el alcalde de Mánchester, Andy Burnham; la exviceprimera ministra Angela Rayner, y el ministro de Energía, Ed Miliband. Por el ala derecha aparecen el ministro de Sanidad, Wes Streeting; la ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la ministra de Exteriores, Yvette Cooper. Burnham, de 56 años y alcalde del Gran Mánchester desde 2017, es el nombre con mayor popularidad, pero para optar al liderazgo necesita previamente un escaño en la Cámara de los Comunes, acceso que el propio Starmer ha bloqueado personalmente. Algunas elecciones parciales previstas para cubrir bancas vacantes podrían darle la vía formal de ingreso al Parlamento.
Las últimas primarias laboristas se celebraron en abril de 2020, con Starmer imponiéndose con el 56% de los votos sobre Rebecca Long-Bailey y Lisa Nandy. El procedimiento admite la participación de afiliados al partido y de miembros de sindicatos que se declaren simpatizantes; el escrutinio se desarrolla en fases sucesivas mediante descarte hasta que un candidato supere el 50% de los apoyos.
El liderazgo del partido y la jefatura del Gobierno británico están legalmente vinculados, aunque un dirigente depuesto puede continuar gobernando hasta la elección formal de su sucesor. El precedente reciente data de 2007, cuando Tony Blair anunció su intención de dimitir y permaneció en el cargo con plenos poderes durante más de un mes, hasta que Gordon Brown asumió formalmente tras ganar la interna y completar la audiencia de investidura ante la reina Isabel II, según consigna la agencia EFE.