Trump asistirá el jueves a la ceremonia oficial de bienvenida, mantendrá la reunión bilateral con Xi, visitará el Templo del Cielo y participará en una cena de Estado China confirmó este lunes que el presidente estadounidense, Donald Trump, realizará una visita de Estado del 13 al 15 de mayo a invitación de su par chino, Xi Jinping. Será el primer viaje de un mandatario estadounidense al país asiático en casi una década —desde la propia visita de Trump en noviembre de 2017— y se desarrollará en un escenario marcado por la guerra de Estados Unidos contra Irán, la frágil tregua comercial entre ambas potencias y la pugna por la soberanía de Taiwán.
El anuncio, difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, llega días antes de la llegada prevista del mandatario al aeropuerto de Pekín el miércoles por la tarde. Según la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, Trump asistirá el jueves a la ceremonia oficial de bienvenida, mantendrá la reunión bilateral con Xi, visitará el Templo del Cielo y participará en una cena de Estado. La primera dama, Melania Trump, lo acompañará en el viaje. La cumbre fue reprogramada en marzo: estaba prevista para los primeros días de abril, pero se aplazó a raíz del estallido de la guerra con Irán el 28 de febrero.
La agenda llega cargada. La guerra en Oriente Próximo se ha convertido en un asunto ineludible: Pekín, principal socio comercial de Teherán y destino de más del 80 % de las exportaciones petroleras iraníes en 2025 —alrededor de 1,38 millones de barriles diarios, según la firma de análisis Kpler—, ha condenado los ataques estadounidenses e israelíes y ha pedido el cese de las operaciones militares. En abril, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sostuvo que China garantizó por canales de alto nivel que no enviaría armamento a Irán, en particular misiles tierra-aire. El canciller iraní, Abás Araqchí, visitó Pekín la semana pasada y se reunió con su homólogo Wang Yi. Trump declaró que abordará el conflicto con Xi y aseguró que el líder chino ha sido muy amable con el tema.
En el plano comercial, la cumbre busca consolidar la tregua pactada en octubre en Busán, que redujo aranceles en un 10 %, reactivó las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses y suspendió parcialmente las restricciones chinas a las tierras raras. Las negociaciones técnicas las llevarán los días 12 y 13 de mayo en Seúl el viceprimer ministro He Lifeng y el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Washington impulsa la creación de una Junta de Comercio bilateral. La rivalidad tecnológica, especialmente los controles estadounidenses sobre la exportación de chips avanzados de inteligencia artificial, permanece como punto sensible.
Taiwán completará la agenda. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha confirmado que la cuestión será tema de conversación en una cumbre que CSIS y otros centros de análisis describen como un esfuerzo por estabilizar la relación bilateral más que por resolver sus disputas estructurales.