


A esta jornada electoral británica se suman tensiones internacionales que han marcado los últimos meses del gobierno laborista Los británicos votan este jueves 7 de mayo en una jornada electoral en la que se renuevan más de 5.000 escaños en 136 ayuntamientos de Inglaterra, seis alcaldías directas y los parlamentos autónomos de Escocia y Gales, en lo que diversos analistas y encuestadores describen como la prueba más dura para el primer ministro Keir Starmer desde que asumió el cargo en julio de 2024. Los colegios electorales abrieron a las 7:00 hora local y cerrarán a las 22:00, con la mayoría de los resultados esperados para el viernes por la tarde.
El Partido Laborista, en el gobierno con una abrumadora mayoría parlamentaria desde julio de 2024, afronta unas elecciones especialmente complicadas tras una caída sostenida en su popularidad. Las encuestas sugieren un fuerte avance del partido de extrema derecha Reform UK, liderado por Nigel Farage, que aspira a convertirse en la principal fuerza opositora a Starmer, y de los Verdes, bajo el reciente liderazgo de Zack Polanski. La modelización electoral de YouGov proyecta que el Partido Nacional Escocés (SNP) podría obtener una mayoría absoluta de 67 escaños en el parlamento de Holyrood, mientras que en el Senedd galés, Plaid Cymru aspira a ganar la primera posición con Reform UK relegando al laborismo al tercer puesto.
La votación se desarrolla en un contexto político especialmente delicado para Starmer. El primer ministro estuvo cerca de ser depuesto por su propio partido en febrero, tras el estallido del escándalo derivado de la publicación de los archivos Epstein y la cercana relación entre el fallecido criminal sexual Jeffrey Epstein y Peter Mandelson, exembajador británico en Washington nombrado por el propio Starmer. La derrota laborista en la elección parcial de Gorton y Denton el mismo mes, en la que la candidata verde Hannah Spencer venció imponiéndose a Reform UK con el laborismo en tercer lugar, profundizó las tensiones internas en el partido. La líder del laborismo escocés Anas Sarwar llegó a pedir la renuncia del primer ministro, una posición que el oficialismo logró contener provisionalmente.
La secretaria general del sindicato Unite, Sharon Graham, advirtió en marzo que el laborismo sería diezmado en estas elecciones y debería bajar la cabeza con vergüenza por su gestión de la huelga de basureros de Birmingham. Reform UK lanzó su campaña el 10 de marzo en la Isla de Wight, mientras que Starmer eligió Wolverhampton, en West Midlands, para presentar la suya el 30 de marzo, en uno de los pocos enclaves donde el laborismo aún se considera fuerte. Los analistas anticipan que un resultado significativamente adverso podría reabrir el debate interno sobre el liderazgo del primer ministro a las puertas de las elecciones generales.
A esta jornada electoral británica se suman tensiones internacionales que han marcado los últimos meses del gobierno laborista, entre ellas las fricciones con la administración Trump por la negativa británica a sumarse a la ofensiva militar contra Irán y la filtración del memorando del Pentágono sobre las Falklands, episodios cubiertos en ediciones recientes de MercoPress.