


La defensa del jefe de Gabinete se centró en distinguir entre su patrimonio personal y los actos de gobierno El jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, se negó este miércoles a renunciar al cargo durante su primer informe de gestión ante la Cámara de Diputados, en una sesión de siete horas marcada por las acusaciones de presunto enriquecimiento ilícito en su contra y por la presencia inédita del presidente Javier Milei en los palcos del recinto, junto a su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la totalidad del gabinete. No cometí ningún delito y lo voy a probar en la Justicia, afirmó Adorni ante el pleno, en una jornada que el oficialismo buscó convertir en un acto de respaldo político y que la oposición transformó en un juicio paralelo.
La comparecencia, contemplada en el artículo 101 de la Constitución, se desarrolló en un clima de tensión inusual. La sesión incluyó cruces verbales del propio mandatario con legisladores de izquierda, a quienes calificó de asesinos después de que la diputada Myriam Bregman cuestionara el alineamiento de su gobierno con Israel ante la ofensiva en Gaza. Al retirarse del recinto, Milei tildó de chorros a los periodistas que lo abordaron. Adorni, por su parte, leyó la totalidad de su intervención y se ciñó estrictamente al guión preparado por su equipo, evitando salidas espontáneas que pudieran complicar la estrategia oficial.
La defensa del jefe de Gabinete se centró en distinguir entre su patrimonio personal y los actos de gobierno. He afrontado yo mismo los pagos de todos los viajes que realicé con mi familia. No se trataron de viajes financiados por terceros, ni de obsequios de ningún tipo, afirmó, sin precisar la procedencia de los fondos. La causa judicial a cargo del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita investiga inconsistencias entre los ingresos declarados de Adorni —un salario mensual cercano a los 2.500 dólares hasta enero— y la adquisición de dos propiedades, una vivienda en country bonaerense y viajes a Aruba, Punta Cana, Cancún y Nueva York por más de 27.000 dólares. Reportes periodísticos consignaron además deudas familiares por 335.000 dólares.
La oposición buscó acorralarlo desde múltiples bancadas. El jefe del bloque peronista Unión por la Patria, Germán Martínez, le advirtió que hoy no tiene la confianza ni del Congreso, ni de la sociedad, ni de su gabinete y anunció que su espacio impulsará una interpelación formal acompañada de una moción de censura, mecanismo previsto en el artículo 101 de la Constitución pero nunca aplicado desde su instauración en la reforma de 1994. La diputada Bregman, del Frente de Izquierda, sintetizó el tono al recordar que la gente lo llama Aloe vera por las propiedades que le iban descubriendo. Adorni respondió que ”sería la primera vez en la historia (la moción de censura) e impulsada por un bloque con el peor prontuario delictivo desde el retorno de la democracia”.
La sesión se desarrolló paralelamente a una huelga en todas las universidades públicas argentinas y a movilizaciones sociales en torno al Congreso, en un contexto de presión creciente sobre el oficialismo. Las encuestas reflejan un deterioro sostenido: la consultora Zentrix midió en abril una desaprobación del 60,6% para la gestión Milei, mientras que el ranking regional de CB Global Data ubicó al presidente argentino en el puesto 14 entre 18 mandatarios latinoamericanos. La oposición prevé sumar al expediente Adorni dos investigaciones paralelas: la causa por la criptomoneda $LIBRA, difundida por Milei en sus redes en febrero de 2025, y las denuncias por presunto pago de sobornos y sobreprecios en la compra de medicamentos para la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis).