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La baja aprobación del gobierno acentúa las tensiones internas del Frente Amplio en Uruguay

Jueves, 2 de abril de 2026 - 10:41 UTC

A poco más de un año del inicio de la cuarta administración del Frente Amplio (FA), las encuestas de las principales consultoras uruguayas reflejan un nivel de descontento inusual entre los propios votantes de la coalición de izquierda, lo que ha intensificado las disputas internas entre sus sectores de cara a las elecciones partidarias previstas para fines de este año o principios de 2027.

Según datos de la consultora Factum correspondientes al primer bimestre de 2026, la aprobación del presidente Yamandú Orsi se sitúa en 37%, frente a una desaprobación del 41%. Entre los votantes frenteamplistas, la aprobación cayó del 75% al 70% en los últimos seis meses, mientras que la desaprobación pasó del 4% al 10%. En Montevideo, el intendente Mario Bergara enfrenta niveles de desaprobación superiores al 52%, según las consultoras Cifra y Equipos.

El presidente del FA, Fernando Pereira, fue el primero en señalar el problema. “No es lógico lo que está pasando en el frenteamplismo”, dijo en Radio Oriental. “Ni en el gobierno nacional ni en el departamental se puede decir que en función de la gestión que están haciendo deberían tener los guarismos actuales. Hay que salir a hablar con la gente, porque ahí se encuentran las razones por las cuales una parte del frenteamplismo no apoya la gestión”, sostuvo.

Bergara, por su parte, apuntó a una dimensión que va más allá de la gestión. “Hay un factor político que afecta tanto al gobierno nacional como al departamental”, señaló en el programa Desayunos Informales, y mencionó como ejemplos las tensiones internas en torno al impuesto al 1% más rico, la postura del gobierno frente al conflicto en Gaza —en particular, el debate sobre el uso del término “genocidio”— y la propuesta del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, de permitir a pequeños ahorristas invertir en empresas públicas. “Siento que el centro de los malestares tienen que ver más con estos temas”, resumió.

Las diferencias enfrentan a los dos grandes bloques del oficialismo. El Movimiento de Participación Popular (MPP), sector mayoritario que lidera la gestión de gobierno con un enfoque pragmático, choca con los planteos del Partido Socialista (PS) y el Partido Comunista (PCU), que buscan disputar una orientación más hacia la izquierda desde las organizaciones sociales y los sindicatos. El PS y el PCU cuentan con un ministro cada uno —Gonzalo Civila en Desarrollo Social y Juan Castillo en Trabajo—, pero entienden que el espacio para incidir en la dirección del gobierno debe construirse también por fuera del Ejecutivo.

De cara a las elecciones internas del FA, ni el PS ni el PCU han definido aún si respaldarán la reelección de Pereira al frente del partido o si promoverán una candidatura alternativa. El MPP tampoco ha formalizado su apoyo, aunque se espera que lo haga. En los sectores más ortodoxos, según fuentes consultadas por el diario El País de Montevideo, la pregunta central es si un presidente del FA con un perfil más afín a la izquierda cohesionaría o dividiría a la coalición.

La disputa interna es vista también como una antesala del posicionamiento de los sectores hacia las elecciones nacionales de 2029, donde se volverá a medir en las urnas el peso de cada corriente dentro del FA.

Categorías: Política, Uruguay.