Un camión pesado en una autopista europea. Bruselas adoptó medidas temporales para flexibilizar la ruta de los fabricantes hacia las metas de CO2 de 2030. La Unión Europea adoptó formalmente este lunes medidas de flexibilidad temporal para que los fabricantes de camiones y autobuses puedan cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de CO2 en 2030, sin modificar las metas a largo plazo.
Esta modificación reconoce los retos estructurales a los que se enfrenta actualmente el sector, en particular el lento despliegue de infraestructuras públicas de recarga a lo largo de las autopistas, indicó el Consejo de la UE, que representa a los Estados miembros.
La normativa comunitaria exige que los nuevos camiones, autobuses y autocares reduzcan las emisiones de CO2 de sus flotas en un 15 % a partir de 2025, un 43 % desde 2030 y un 90 % en 2040. Los fabricantes pueden obtener créditos de emisiones si sus flotas rinden mejor que la trayectoria de reducción definida por la legislación.
Con la reforma adoptada —propuesta por la Comisión Europea el pasado 16 de diciembre y respaldada sin cambios por el Parlamento y el Consejo—, los constructores podrán acumular esos créditos entre 2025 y 2029 sin ceñirse a una trayectoria lineal de reducción más estricta. Eso les permitirá generar más créditos en los años previos a 2030 y facilitar el cumplimiento a partir de ese año, según el Consejo.
El mecanismo actualizado se aplica a camiones pesados de más de 16 toneladas y a determinadas categorías de autobuses de más de 7,5 toneladas. No alcanza a los autobuses urbanos, cuya transición hacia vehículos de cero emisiones está más avanzada y depende menos de la infraestructura en autopistas. Camiones, autobuses y autocares representan apenas el 2 % de los vehículos en las carreteras europeas, pero generan más del 25 % de las emisiones del transporte rodado del bloque.
La maniobra recuerda la flexibilidad que Bruselas otorgó previamente a los fabricantes de automóviles para cumplir sus metas de recorte de CO2 hacia 2027, en un proceso que derivó en la eliminación del veto al motor de combustión en la UE a partir de 2035, según EFE. La legislación mantiene el compromiso de revisar las normas sobre emisiones de vehículos pesados en 2027.