Bolsonaro ingresó de urgencia el 13 de marzo en un hospital privado de Brasilia tras sufrir vómitos y escalofríos en su celda del ala militar de la prisión de Papuda El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro regresó este viernes a su domicilio en Brasilia tras recibir el alta hospitalaria después de dos semanas internado por una neumonía bilateral aguda. Bolsonaro, de 71 años, cumplirá durante al menos 90 días su condena de 27 años de prisión en régimen de detención domiciliaria, tras una decisión del juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes.
El magistrado autorizó esta semana la prisión domiciliaria humanitaria con condiciones estrictas: tobillera electrónica, prohibición de usar redes sociales, teléfono celular y de grabar videos o audios, además de visitas restringidas. Cumplido el plazo de tres meses, Moraes evaluará el estado de salud del recluso para determinar si extiende el régimen o lo devuelve a prisión.
Bolsonaro ingresó de urgencia el 13 de marzo en un hospital privado de Brasilia tras sufrir vómitos y escalofríos en su celda del ala militar de la prisión de Papuda, donde cumplía condena desde enero. Fue internado en cuidados intensivos y tratado con antibióticos intravenosos y sesiones de fisioterapia. Su médico, Brasil Caiado, informó este viernes que la recuperación fue fluida, sin ninguna complicación y que el expresidente continuará el tratamiento en casa, incluyendo fisioterapia respiratoria, motora y rehabilitación cardiopulmonar. En aproximadamente cuatro semanas deberá someterse a una artroscopia de hombro.
Caiado también se refirió al estado anímico de Bolsonaro: Su humor oscila mucho con unas noticias y otras, con sus expectativas respecto a su salud. Hoy le he encontrado más callado, pensativo.
El militar retirado fue sentenciado en noviembre pasado a 27 años de cárcel por liderar una conspiración golpista para permanecer en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Sus abogados y su familia habían solicitado reiteradamente la prisión domiciliaria desde el día de la condena, invocando sus problemas de salud y su edad. Bolsonaro padece secuelas desde que fue apuñalado en un acto de campaña en 2018 y ha sido intervenido quirúrgicamente en múltiples ocasiones.
El regreso a su domicilio, donde vive con su esposa y sus hijas, fue autorizado con un régimen de visitas limitado. Podrá recibir a tres de sus cuatro hijos varones, incluido el senador Flávio Bolsonaro, así como a sus abogados y médicos. Su cuarto hijo tiene la visita vetada por estar acusado de obstaculizar el proceso judicial. La familia ha criticado que la prisión domiciliaria sea temporal.
La salida de Bolsonaro del hospital coincide con la precampaña presidencial de su hijo Flávio, a quien lanzó en diciembre a la carrera por la presidencia para las elecciones de octubre. Las encuestas muestran un empate entre Flávio Bolsonaro, que se presenta como una versión moderada de su padre, y el presidente Lula, que busca la reelección, a gran distancia de cualquier otro candidato. Ambos bloques dedican estas semanas a cerrar alianzas para las candidaturas al Congreso y a los gobiernos estatales.
La prisión domiciliaria es un régimen ampliamente utilizado en Brasil, donde más de 200.000 reclusos cumplen sus penas en el hogar, entre ellos el también expresidente Fernando Collor de Mello, condenado por corrupción.