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Analistas advierten que el petróleo a 200 dólares ya no es un escenario descartable

Martes, 24 de marzo de 2026 - 05:00 UTC
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado la crisis como “la mayor amenaza de la historia para la seguridad energética mundial”. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado la crisis como “la mayor amenaza de la historia para la seguridad energética mundial”.

El precio del petróleo podría superar los 150 dólares por barril y acercarse a los 200 si persiste el bloqueo del estrecho de Ormuz, según analistas de la industria energética, un nivel que haría prácticamente inevitable una recesión mundial.

Con el crudo Brent cotizando en torno a los 110-120 dólares por barril —un 70% más que antes del inicio de la guerra el 28 de febrero— y el gas natural duplicando su precio hasta superar los 60 dólares por megavatio, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado la crisis como “la mayor amenaza de la historia para la seguridad energética mundial”.

Analistas de Wood Mackenzie señalaron que el Brent podría alcanzar pronto los 150 dólares y que los 200 no están “fuera de lo posible” en 2026. Scott Modell, director de Rapidan Energy, advirtió que ese escenario es “muy probable” si los combates se prolongan un mes más y Teherán sigue empleando misiles, drones y minas contra infraestructuras petroleras regionales. “No existe forma de que los precios del petróleo se mantengan en 150 dólares por barril durante un periodo prolongado sin representar un grave riesgo para la economía mundial”, declaró Modell.

Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, cada aumento sostenido del 10% en los precios del crudo genera un incremento de 0,4 puntos porcentuales en la inflación global y una reducción de 0,15 puntos en el crecimiento económico. Con el barril a 150 dólares, la inflación mundial podría dispararse hasta el 6% y la economía entraría en recesión. La Reserva Federal de Dallas estima que una interrupción de los flujos por Ormuz hasta junio recortaría el crecimiento global en 2,9 puntos porcentuales anualizados en el segundo trimestre.

La crisis se ha agravado tras el ataque israelí al yacimiento de gas de South Pars, en Irán, y las represalias iraníes contra instalaciones energéticas en Arabia Saudí, Kuwait y Qatar, donde resultaron dañadas las instalaciones de Ras Laffan, la principal planta de gas natural licuado del mundo. La AIE calcula que los flujos de crudo y productos derivados por Ormuz han caído a menos del 10% de los niveles previos al conflicto, la mayor perturbación de suministro en la historia del mercado petrolero.

Para los consumidores, el impacto ya es directo. En Estados Unidos, la gasolina ha subido más de un 30% desde el inicio de las hostilidades. La AIE ha recomendado medidas de emergencia, entre ellas tres días adicionales de teletrabajo semanal, recortar un 40% los vuelos de negocios, hacer gratuito el transporte público y reducir los límites de velocidad en autopistas en al menos 10 kilómetros por hora.

Los 32 países miembros de la AIE aprobaron la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor en la historia del organismo. Sin embargo, analistas advierten que esos volúmenes equivalen a apenas cuatro días de consumo mundial y no sustituyen la reapertura del estrecho. “Es un parche pequeño sobre una herida grande”, señaló el analista energético Naif Aldandeni.

Los bancos centrales se enfrentan al dilema de la estanflación: combatir una recesión que requiere tipos bajos con una inflación que exige subirlos. El Banco Central Europeo ya ha postergado sus recortes de tipos previstos.