El mandatario dijo que había pedido apoyo a unos siete países y sostuvo que el bloqueo afecta a buena parte de la economía mundial, aunque especialmente a países asiáticos y europeos más dependientes El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este martes su tono contra la OTAN y otros aliados después de que la mayoría rechazara su pedido de enviar buques para ayudar a proteger el estrecho de Ormuz, la vía marítima clave para las exportaciones energéticas del Golfo. Durante una comparecencia junto al primer ministro irlandés Micheál Martin, Trump calificó la negativa como “un error muy tonto” y, al mismo tiempo, afirmó que Washington puede seguir adelante por su cuenta: “No necesitamos ayuda, en realidad”.
Trump venía presionando desde el fin de semana para que varios países se sumaran a una coalición destinada a patrullar o despejar la ruta, parcialmente cerrada por Irán con minas, drones y misiles tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel. El mandatario dijo que había pedido apoyo a unos siete países y sostuvo que el bloqueo afecta a buena parte de la economía mundial, aunque especialmente a países asiáticos y europeos más dependientes de ese flujo petrolero.
La respuesta de los aliados fue mayoritariamente negativa o evasiva. Alemania reiteró que la guerra “no tiene nada que ver con la OTAN” y que no prevé verse arrastrada al conflicto; España descartó participar en operaciones militares en Ormuz; Francia dijo que no tomará parte en misiones para reabrir el paso mientras continúen las hostilidades; y otros socios europeos insistieron en que la alianza atlántica es defensiva y no debe involucrarse en una guerra iniciada sin consulta previa a sus miembros.
Ese rechazo dejó más expuesta la soledad diplomática de Washington en una guerra que ya entra en su tercera semana y que ha elevado el precio del petróleo por encima de los US$100 por barril. Trump respondió con una mezcla de enojo y desafío: dijo que Estados Unidos recordará quién se negó a ayudar y publicó en Truth Social que el país “nunca” necesitó a la OTAN. Aun así, no anunció represalias inmediatas contra los gobiernos que rechazaron su petición.
La discusión no se limita a una cuestión militar. En Europa, varios gobiernos reclaman una definición más clara de los objetivos de guerra de Trump antes de comprometer fuerzas navales, mientras la Unión Europea explora salidas diplomáticas o mecanismos internacionales para garantizar la navegación sin quedar integrada en la ofensiva. Por ahora, la posición dominante entre los aliados sigue siendo que el estrecho de Ormuz debe mantenerse abierto, pero no al precio de incorporarse directamente a la campaña militar de Washington contra Irán.