


Tokio advirtió, no obstante, que las reservas estratégicas pueden amortiguar el golpe a corto plazo, pero no reemplazan una reapertura sostenida de Ormuz si la crisis se prolonga Los precios del petróleo volvieron a superar este lunes los US$100 por barril, impulsados por la intensificación del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y por la disrupción del tráfico energético en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles del mundo para el comercio de crudo. El Brent subía a US$105,15 y el West Texas Intermediate (WTI) a US$100,32 en las primeras operaciones asiáticas, según datos de mercado.
El alza prolonga una escalada que ya llevó a ambos contratos a subir más de 40% en lo que va de marzo, a sus niveles más altos desde 2022. La presión sobre el mercado aumentó después de que la guerra entrara en su tercera semana, con exportaciones bajo amenaza y con el estrecho de Ormuz —por donde normalmente pasa cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo— sometido a una grave alteración del tránsito.
La tensión creció además tras los ataques estadounidenses contra objetivos militares en la isla iraní de Kharg, principal nodo de exportación petrolera del país. Reuters informó que Kharg maneja alrededor del 90% de las exportaciones de crudo iraníes. Poco después, drones iraníes impactaron una terminal clave en Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, aunque las operaciones de carga se reanudaron posteriormente sin que quedara claro si habían vuelto por completo a la normalidad.
Ante el deterioro del suministro, la Agencia Internacional de la Energía anunció que más de 400 millones de barriles de reservas de emergencia empezarán a llegar al mercado en la mayor liberación coordinada desde la creación del organismo. Reuters precisó que el volumen actualizado asciende a casi 412 millones de barriles, con liberaciones inmediatas desde Asia y Oceanía y aportes desde Europa y las Américas a partir de fines de marzo.
Japón confirmó que comenzará a liberar petróleo de sus reservas este lunes y que pondrá en el mercado un récord de 80 millones de barriles, equivalente a unos 45 días de suministro. Tokio advirtió, no obstante, que las reservas estratégicas pueden amortiguar el golpe a corto plazo, pero no reemplazan una reapertura sostenida de Ormuz si la crisis se prolonga.
Mientras tanto, Washington presiona para formar una coalición naval que ayude a asegurar la navegación en la zona. Donald Trump pidió apoyo de otros países para patrullar el estrecho, aunque hasta ahora los gobiernos consultados se han mostrado prudentes. Con las exportaciones regionales amenazadas, las reservas de emergencia ya en marcha y sin señales claras de desescalada, el mercado sigue operando bajo el supuesto de que la volatilidad energética continuará en el corto plazo.