El propio Adorni confirmó en una entrevista con A24 que su esposa, Bettina Angeletti, terminó viajando en el Tango 01 luego de que cambiara la fecha del desplazamiento presidencial El jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, quedó bajo presión política después de que se conociera que su esposa lo acompañó en el avión presidencial durante la gira de Javier Milei por Estados Unidos, un episodio que abrió cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos y sobre una posible contradicción con las reglas que el propio Gobierno había fijado para las aeronaves oficiales.
La controversia estalló en medio de Argentina Week en Nueva York, donde Milei buscó presentar al país como destino de inversiones. Pero la atención doméstica se desplazó rápidamente hacia Adorni, uno de los funcionarios más identificados con el discurso oficial contra “la casta” y los privilegios del Estado.
El propio Adorni confirmó en una entrevista con A24 que su esposa, Bettina Angeletti, terminó viajando en el Tango 01 luego de que cambiara la fecha del desplazamiento presidencial. Según su versión, ella ya tenía comprado por cuenta propia un pasaje por US$ 5.345, pero Presidencia le permitió subir al avión para que pudieran coincidir en Nueva York. “No le sacamos un peso al Estado”, afirmó, y sostuvo además que los gastos personales de su esposa fueron cubiertos de manera privada.
Las explicaciones no desactivaron el escándalo. La oposición presentó pedidos de informes, solicitudes de interpelación en la Cámara de Diputados y denuncias judiciales para que el funcionario explique el traslado, el alojamiento y los gastos vinculados a su cónyuge durante la gira. El diputado socialista Esteban Paulón sostuvo que, al admitir el viaje de su esposa en el avión presidencial, Adorni podría haber incurrido en irregularidades vinculadas al uso de bienes públicos, mientras otros dirigentes también reclamaron precisiones sobre un viaje previo a Uruguay junto a su familia.
El caso golpea un punto sensible para la Casa Rosada porque en agosto de 2024, cuando todavía era vocero presidencial, el propio Adorni anunció que el Gobierno había prohibido el uso de aeronaves públicas para viajes particulares. En esa conferencia oficial dijo que los aviones del Estado ya no podrían utilizarse para “traer a familiares” ni para actividades ajenas a la agenda pública, al presentar el Decreto 712/2024.
Ese antecedente convirtió el episodio en un problema político más amplio que la situación personal del jefe de Gabinete. El Gobierno de Milei construyó buena parte de su narrativa sobre la austeridad, el recorte del gasto y la eliminación de privilegios en la dirigencia. Que uno de sus funcionarios más visibles quede envuelto en una controversia de este tipo expone una tensión entre ese discurso y la práctica.
En paralelo, también crecieron las críticas por el nivel de vida que exhibe el funcionario. Sectores opositores pusieron el foco en el costo del pasaje mencionado por Adorni y en la incompatibilidad entre ese gasto y el salario mensual de un ministro. El episodio recibió incluso reproches desde fuera del peronismo e ironías de la vicepresidenta Victoria Villarruel, distanciada de Milei.
Medios argentinos como La Nación, Página/12 y otros diarios locales dieron amplio espacio al caso, que amenaza con prolongarse más allá de la gira presidencial si avanza en el Congreso o en sede judicial.