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Los uruguayos ven la seguridad como principal problema del país y el costo de vida como el personal

Miércoles, 11 de marzo de 2026 - 18:33 UTC
La divergencia aparece, además, en un momento en que la inflación anual de Uruguay se ubica en 3,11%. Foto: Sebastián Astorga La divergencia aparece, además, en un momento en que la inflación anual de Uruguay se ubica en 3,11%. Foto: Sebastián Astorga

Los uruguayos siguen identificando a la seguridad y la delincuencia como el principal problema del país, pero cuando la pregunta se traslada a la vida cotidiana la preocupación dominante pasa a ser el costo de vida, según una nueva encuesta de la Universidad de la República y académicos asociados, analizada en un informe elaborado por El Observador. El sondeo también muestra que cerca de un tercio de los consultados considera que esos problemas responden a “herencias más largas” o a fenómenos que ningún gobierno ha logrado resolver.

El contraste entre ambas respuestas revela una brecha entre la percepción del país y la experiencia doméstica. En la escala nacional, la inseguridad concentra más menciones en todos los electorados, aunque con distinta intensidad: 62% entre votantes de la Coalición Republicana (de oposición) y 33% entre frenteamplistas (oficialismo). Pero cuando se consulta por el principal problema personal, el costo de vida pasa a ocupar con claridad el primer lugar, acompañado por otras preocupaciones económicas, como los salarios.

Nicolás Schmidt, coordinador de la Unidad de Métodos y Acceso a Datos de la Udelar, explicó en declaraciones recogidas por El Observador que el patrón encaja con una distinción clásica de la literatura sobre opinión pública. “Cuando los individuos evalúan la situación del país tienden a identificar problemas asociados al orden social general, como la delincuencia. En cambio, cuando la pregunta refiere a su situación personal, las respuestas se organizan principalmente en torno a condiciones materiales del hogar, como el costo de vida”, señaló.

La divergencia aparece, además, en un momento en que la inflación anual de Uruguay se ubica en 3,11%, su nivel más bajo en décadas, según el Instituto Nacional de Estadística. El dato refuerza una paradoja aparente: menor inflación no significa necesariamente una sensación de alivio en el bolsillo.

Sobre ese punto, la economista Gabriela Mordecki dijo al diario que “la inflación no es lo mismo que el nivel de precios”, una diferencia clave para entender por qué la percepción de encarecimiento persiste aun con una desaceleración del IPC. El informe añade que hay bienes y servicios que siguen siendo relativamente caros en Uruguay frente a otros países de la región, y que la percepción también depende del ingreso de cada hogar y de sus expectativas de gasto.

La encuesta se basó en 4.868 voluntarios consultados entre el 27 de febrero y el 2 de marzo de 2026. Según la ficha metodológica publicada por El Observador y la Udelar, se trata de un monitoreo de opinión pública con encuestas no probabilísticas procesadas mediante modelos alternativos de inferencia.

Más allá de la baja inflación, el estudio sugiere que la política uruguaya enfrenta dos planos distintos de malestar: uno asociado al orden público y otro ligado al bienestar material. En la conversación pública domina la seguridad; en la vida diaria, pesa más el precio de vivir.

Categorías: Economía, Política, Uruguay.