En las primeras 72 horas se habían alcanzado “más de 1.700” blancos, empleando una combinación de bombarderos B-1, B-2 y B-52, además de cazas, drones, sistemas de defensa antimisiles Patriot y THAAD Estados Unidos intensificó este martes su campaña aérea contra Irán al entrar en su cuarto día la Operación Epic Fury, con el despliegue por primera vez de bombarderos estratégicos B-52 y un balance oficial que sitúa en “casi 2.000” los objetivos atacados.
El Comando Central estadounidense (CENTCOM) detalló en una ficha informativa que en las primeras 72 horas se habían alcanzado “más de 1.700” blancos, empleando una combinación de bombarderos B-1, B-2 y B-52, además de cazas, drones, sistemas de defensa antimisiles Patriot y THAAD, y plataformas de inteligencia y vigilancia. En un mensaje difundido el martes, CENTCOM justificó parte de la ofensiva por la amenaza que atribuye a los drones iraníes: “Los ‘drones asesinos’ del régimen iraní han sido una amenaza en Oriente Medio durante años… ya no son un riesgo tolerable”, afirmó.
Un alto mando estadounidense, el almirante Brad Cooper, sostuvo además que la ofensiva dejó a Irán sin buques de guerra operando en los principales corredores marítimos regionales y afirmó que se destruyeron 17 embarcaciones iraníes, incluida “la más operativa” de sus unidades submarinas.
La escalada ocurre mientras Irán mantiene ataques con misiles y drones contra Israel y contra intereses estadounidenses en la región. Un dron sospechado de origen iraní impactó el lunes en instalaciones de la CIA dentro de la embajada de EE UU en Arabia Saudita, según una fuente citada por Reuters, en un episodio que llevó a Washington a reforzar medidas de seguridad y ajustar operaciones diplomáticas en el Golfo.
En el terreno humano, el Pentágono informó que seis militares estadounidenses han muerto desde el inicio de la operación. En Irán, la Media Luna Roja iraní elevó a 787 el número de fallecidos por los ataques de EE UU e Israel, cifra que no ha podido ser verificada de manera independiente.
El conflicto también tensionó el tráfico energético: el estrecho de Ormuz permaneció cerrado por cuarto día consecutivo, según declaraciones del ministro de Marina Mercante de Grecia, que advirtió sobre el impacto para la navegación en una vía por la que transita alrededor del 20% del petróleo y gas globales.