El escenario se tensó tras el ultimátum de Donald Trump, quien dijo que daría entre 10 y 15 días para alcanzar un entendimiento y que contempla opciones de un ataque limitado si no hay avances Analistas consultados por medios internacionales advirtieron que, en el actual tramo de negociaciones nucleares, la posibilidad de una escalada militar entre Irán y Estados Unidos aparece hoy como más probable que un acuerdo, ante lo que describen como un “error de cálculo” de Teherán sobre las intenciones de Washington y su propia capacidad de disuasión.
El escenario se tensó tras el ultimátum público del presidente Donald Trump, quien dijo que daría entre 10 y 15 días para alcanzar un entendimiento y que contempla opciones de un ataque limitado si no hay avances. Las conversaciones, indirectas y mediadas por Omán, tuvieron rondas en Mascate el 6 de febrero y en Ginebra el 17 de febrero, según reportes oficiales y de prensa.
Según el análisis citado por EFE, Irán prepararía una propuesta centrada principalmente en el componente nuclear, sin aceptar un “enriquecimiento cero” y dejando fuera de la mesa restricciones al programa de misiles balísticos o al apoyo a actores regionales, puntos que Washington considera parte de cualquier acuerdo integral.
Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán del International Crisis Group, afirmó que “la República Islámica está cometiendo un error de cálculo” al creer que Estados Unidos no busca realmente un acuerdo y que las negociaciones serían solo una táctica hacia la guerra, lo que —según su evaluación— explicaría la falta de “concesiones sin precedentes” de Teherán.
El analista político Mashalá Shamsolwaezin, citado por el diario iraní Etemad, sostuvo que Washington seguiría un patrón de señales iniciales “positivas” para luego elevar exigencias y fijar un plazo, antes de avanzar hacia una acción militar si Irán no cede. Aun así, afirmó que Irán “no está indefenso” y alegó que tiene capacidades para confrontar seriamente a Estados Unidos, incluyendo atacar buques.
En paralelo, el líder supremo Ali Jameneí minimizó el despliegue naval estadounidense en el golfo Pérsico y advirtió que existe “un arma” capaz de enviar un portaaviones “al fondo del mar”, declaraciones que Vaez consideró otro cálculo excesivo sobre el poder iraní.
La tensión también se refleja en el plano militar: Estados Unidos reforzó su presencia regional con el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y el desplazamiento del grupo encabezado por el USS Gerald R. Ford hacia el área, mientras Irán realizó ejercicios en el mar de Omán y el estrecho de Ormuz, corredor clave para el comercio energético.
En el plano diplomático, la ONU pidió mantener el diálogo y evitar una escalada, mientras actores regionales continúan gestiones para contener el riesgo de conflicto.