


En 2024, Milei presentó el proyecto naval de Ushuaia como centro logístico para una nueva base argentina, junto con la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos La llegada a Ushuaia de un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos con una delegación bipartidaria del Congreso norteamericano reactivó la controversia política en Tierra del Fuego y amplificó el foco sobre la proyección estratégica de Argentina en el Atlántico Sur y la Antártida, en un contexto de creciente acercamiento entre Javier Milei y Donald Trump.
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Según informó TN, la aeronave trasladó a legisladores de la Cámara de Representantes vinculados al Comité de Energía y Comercio, en una visita que incluyó actividades relacionadas con “entornos naturales”, “minerales críticos” y asuntos de salud pública. Fuentes oficiales consultadas por el mismo medio señalaron que Cancillería estaba al tanto y buscaron bajarle el tono al episodio: “No es nada raro”.
La escala en la ciudad más austral del país se produjo pocos días después de que el Gobierno nacional interviniera por un año la administración del puerto de Ushuaia, hasta entonces en manos de la provincia. La Casa Rosada justificó la medida en presuntas irregularidades y en la necesidad de asegurar condiciones operativas, mientras el gobernador Gustavo Melella la calificó de ilegal y anunció acciones judiciales. “Es ilegal lo que hicieron, no hay fundamentos”, dijo en declaraciones citadas por TN.
En Tierra del Fuego, la combinación de ambos hechos —intervención del puerto y aterrizaje del avión— alimentó especulaciones sobre motivaciones geopolíticas y económicas, en especial por el creciente interés internacional en rutas marítimas, logística antártica y recursos estratégicos. En el plano local, funcionarios provinciales afirmaron que desconocían el detalle de la agenda de la delegación y reclamaron precisiones al Gobierno federal, mientras sectores de la oposición insistieron en la necesidad de explicaciones públicas.
El trasfondo incluye el vínculo explícito de Milei con Washington y la agenda de defensa y proyección regional de Estados Unidos. Reuters recordó que el presidente argentino, en 2024, presentó en Ushuaia un proyecto de “centro logístico” asociado a la base naval que Argentina construye en la zona, en un acto junto a la entonces jefa del Comando Sur. También consignó visitas posteriores de altos mandos estadounidenses y la sensibilidad del tema por la competencia de influencia con China en Sudamérica.
En su versión oficial, el Gobierno argentino encuadró la visita como una actividad regular y técnica, sin atribuirle un significado político. Pero, en la práctica, la presencia de una misión legislativa estadounidense enfocada en minerales críticos y gestión ambiental en un punto clave de acceso a la Antártida volvió a instalar el debate sobre soberanía, control de infraestructura estratégica y el alcance del alineamiento de Buenos Aires con Washington.
Con la intervención del puerto ya judicializada por la provincia y sin un detalle público completo sobre reuniones y cronograma de la comitiva, el episodio promete seguir tensionando la relación entre Nación y Tierra del Fuego, mientras Ushuaia consolida su lugar como escenario de una disputa mayor: logística antártica, recursos y posicionamiento internacional en el extremo sur.