El C-40 no es un avión comercial estándar: se trata de una plataforma derivada del Boeing 737 empleada por el gobierno estadounidense para transporte de autoridades y equipos de apoyo Un Boeing C-40 Clipper de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizó el domingo al mediodía en el aeropuerto internacional de Ushuaia —oficialmente denominado “Ushuaia–‘Malvinas’ Argentinas”— en un movimiento poco habitual que fue seguido de cerca por medios locales y observadores políticos en Tierra del Fuego.
Según reportes locales basados en seguimiento de vuelo, la aeronave operó con el indicativo RCH (“Reach”), asociado al Air Mobility Command, y llegó tras una ruta que incluyó escalas en el Caribe, Buenos Aires y un tramo final hacia el extremo sur argentino.
El C-40 no es un avión comercial estándar: se trata de una plataforma derivada del Boeing 737 empleada por el gobierno estadounidense para transporte de autoridades y equipos de apoyo, con configuraciones orientadas a “distinguished visitors” –personal de importancia– y capacidades de comunicaciones según la versión. En ausencia de un parte oficial sobre pasajeros o agenda, la llegada alimentó especulaciones en la prensa provincial sobre una posible visita de funcionarios de defensa o diplomacia.
Contexto político: puerto intervenido y proyección antártica
El arribo ocurre en un momento de alta fricción entre el gobierno de Javier Milei y la administración fueguina de Gustavo Melella, tras la decisión nacional de intervenir por un año la administración del puerto de Ushuaia. La medida se justificó en presuntas fallas de gestión e infraestructura y, sobre todo, en la acusación de “desvío” de fondos: el titular del organismo nacional involucrado afirmó que “más del 30%” de ingresos habrían sido usados para cubrir gastos provinciales, pese a que debían reinvertirse en el puerto. Melella rechazó la intervención y sostuvo que “no existe una justificación objetiva” para una decisión de esa magnitud.
En paralelo, Ushuaia es pieza central del plan de Base Naval Integrada / polo logístico con proyección al Atlántico Sur y a la Antártida. En abril de 2024, Milei ratificó en la ciudad austral el impulso al proyecto, describiéndolo como “un gran centro logístico” que busca convertir a Argentina y Estados Unidos en una “puerta de entrada” al continente blanco, según crónicas de la prensa nacional. El Comando Sur de EE. UU. también ha enmarcado públicamente su interés regional en infraestructura estratégica y acceso, en visitas y comunicados oficiales.
Un vínculo bilateral en expansión
La cooperación en defensa entre Buenos Aires y Washington se ha intensificado en los últimos años, con ejercicios combinados y señales políticas de alineamiento. Reuters reportó, por ejemplo, maniobras navales conjuntas y el trasfondo geopolítico de la relación en el Cono Sur. En ese marco, un vuelo militar de perfil gubernamental hacia Ushuaia adquiere inevitablemente lectura estratégica, aun cuando su objetivo concreto no haya sido precisado públicamente.
Hasta el cierre de esta nota, no hubo confirmación oficial sobre quiénes viajaban en el C-40 ni si el operativo se vinculaba al puerto, a la Base Naval Integrada o a coordinación logística antártica. La falta de información, en una ciudad donde la geografía vuelve política a la aviación, aseguró que el aterrizaje no pasara inadvertido.