Lula enfatizó —según ese relato— la importancia de preservar la paz y la estabilidad en Sudamérica y de respetar la soberanía de los países vecinos El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habló este lunes por teléfono con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una conversación de casi una hora que combinó asuntos de gobernanza global con la agenda bilateral. Según medios brasileños que citaron fuentes del Palacio de Planalto, Lula planteó que la llamada “Junta de Paz” promovida por Trump se restrinja exclusivamente a la futura administración de la Franja de Gaza y que incluya la perspectiva de un Estado palestino, una idea que —según esas fuentes— no es compartida por el mandatario estadounidense.
El intercambio se produce mientras Washington impulsa un esquema internacional vinculado al posconflicto en Gaza. En un comunicado reciente, la Casa Blanca presentó el diseño institucional que pretende supervisar el trabajo de un “Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG)”, con un “Executive Board” y un “Board of Peace” como instancias de acompañamiento político y operativo.
En el Gobierno brasileño, la propuesta ha sido abordada con cautela. De acuerdo con la reconstrucción citada por medios locales, Brasil aún no respondió formalmente a la invitación de Washington para integrarse al grupo y, en Itamaraty, diplomáticos habrían señalado que la iniciativa se está evaluando, aunque con señales de que podría ser descartada. Lula, siempre atento al equilibrio entre principios y pragmatismo, habría insistido ante Trump en que un órgano de ese tipo no debería expandirse más allá de Gaza y que la fórmula de salida requiere un marco político que contemple la cuestión palestina.
La llamada también abordó la crisis venezolana tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a comienzos de enero, según las mismas fuentes citadas por la prensa brasileña. Lula enfatizó —según ese relato— la importancia de preservar la paz y la estabilidad en Sudamérica y de respetar la soberanía de los países vecinos, en línea con su discurso público en defensa del multilateralismo. El tema cobra relieve regional en un contexto en el que, según reportes internacionales, Brasil busca evitar que el conflicto escale hacia una lógica de bloques.
En paralelo, la conversación incluyó asuntos económicos. Según el Gobierno brasileño, Trump “elogió la evolución” de las relaciones bilaterales y las perspectivas de crecimiento de ambas economías. También discutieron ampliar cooperación contra el crimen organizado y el lavado de dinero, con señales positivas de las dos partes, de acuerdo con las fuentes citadas.
Más allá de los detalles operativos, el trasfondo es político: Lula intenta sostener una tradición diplomática que privilegia la negociación y los foros multilaterales, mientras Trump propone mecanismos ad hoc con fuerte impronta estadounidense. Al Jazeera reportó que el proyecto del “Board of Peace” ha generado apoyos en algunos países y reservas en varios gobiernos europeos, reflejando un debate más amplio sobre legitimidad, mandato y alcance.
Por ahora, Brasil no oficializó una decisión sobre la invitación. Pero la conversación dejó una señal clara: si la “Junta de Paz” avanza, Lula busca acotarla a Gaza y evitar que se convierta en un paraguas político regional o global, una diferencia que anticipa fricciones diplomáticas en los próximos pasos.