MercoPress, in English

Miércoles, 21 de enero de 2026 - 21:41 UTC

 

 

La Casa Blanca confirma que Delcy Rodríguez viajará a Washington próximamente

Miércoles, 21 de enero de 2026 - 19:18 UTC
Desde Caracas, Rodríguez ha buscado combinar pragmatismo con narrativa soberanista. Foto: REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria Desde Caracas, Rodríguez ha buscado combinar pragmatismo con narrativa soberanista. Foto: REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, tiene previsto viajar a Washington “próximamente”, según confirmó este miércoles un funcionario de la Casa Blanca a EFE, sin precisar fecha ni agenda. El anuncio llega en un momento en que el presidente estadounidense Donald Trump busca consolidar un esquema de transición en Caracas bajo supervisión de su administración, tras la captura y traslado a Estados Unidos de Nicolás Maduro en una operación ejecutada a inicios de enero.

De acuerdo con el cable de EFE, la Casa Blanca sostiene que el Ejecutivo de Rodríguez opera “bajo tutela” de Washington y está cumpliendo exigencias clave, incluyendo acceso al sector petrolero y el envío de millones de barriles de crudo hacia Estados Unidos para su comercialización. En una rueda de prensa reciente, Trump dijo: “Estaba en contra de Venezuela, pero ahora me encanta Venezuela”, y afirmó que ha estado “trabajando muy bien” con Rodríguez, atribuyéndole además la liberación de “muchos presos políticos”.

La visita prevista adquiere peso político por el juego de equilibrios que Trump intenta mantener entre el chavismo en funciones y la oposición. Días después de reunirse en la Casa Blanca con la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, el mandatario estadounidense señaló que “tal vez” podría involucrarla “de alguna manera” en el futuro del país, aunque sin delinear un rol concreto dentro del dispositivo de transición.

En paralelo, el propio día del encuentro Trump–Machado, Rodríguez recibió en Caracas al director de la CIA, John Ratcliffe, en conversaciones centradas —según el mismo cable— en seguridad y oportunidades de cooperación económica, en lo que se presenta como un acercamiento operativo entre ambos gobiernos. Ese contacto ocurrió mientras Washington intensificaba el control sobre el comercio petrolero venezolano: el Comando Sur informó recientemente la interdicción de un buque en el Caribe en el marco de una “cuarentena” para embarcaciones sancionadas, parte de una campaña de presión para evitar exportaciones no autorizadas.

Desde Caracas, Rodríguez ha buscado combinar pragmatismo con narrativa soberanista. Llegó a declarar que, si tuviera que ir a Washington como representante del Ejecutivo venezolano, lo haría “de pie, caminando, no arrastrada”. Machado, por su parte, cuestionó la legitimidad política de Rodríguez y sostuvo que no representa al pueblo venezolano, enmarcando al gobierno interino como un engranaje de una “fase compleja” bajo presión externa.

El viaje a Washington, si se concreta en el corto plazo, será una señal de hasta dónde puede avanzar la coordinación formal entre ambos gobiernos sin que la Casa Blanca cierre del todo la puerta a la oposición. A la vez, pondrá bajo foco el calendario político de la transición, las condiciones de gobernabilidad interna y el balance entre objetivos energéticos, sanciones y derechos humanos que han marcado la relación bilateral en los últimos años.