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El Parlamento Europeo frena el acuerdo UE-Mercosur y pide al Tribunal de Justicia que evalúe su legalidad

Miércoles, 21 de enero de 2026 - 13:26 UTC
El movimiento parlamentario se apoya en un mecanismo que permite pedir al Tribunal de Justicia un dictamen sobre si un acuerdo internacional se ajusta al marco jurídico comunitario El movimiento parlamentario se apoya en un mecanismo que permite pedir al Tribunal de Justicia un dictamen sobre si un acuerdo internacional se ajusta al marco jurídico comunitario

El Parlamento Europeo decidió este miércoles paralizar la tramitación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur y solicitar una opinión al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) sobre su compatibilidad con los tratados europeos. La iniciativa fue aprobada por un margen estrecho —334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones— y abre un compás de espera jurídico y político en un tratado que los bloques acababan de firmar en Asunción tras más de dos décadas de negociaciones.

El movimiento parlamentario se apoya en el mecanismo previsto en el artículo 218(11) del Tratado de Funcionamiento de la UE, que permite pedir al TJUE un dictamen sobre si un acuerdo internacional se ajusta al marco jurídico comunitario. Mientras el tribunal no se pronuncie, la Eurocámara no avanzará con su examen del texto.

El momento añade tensión a una ratificación ya compleja. La firma en Paraguay —con el argentino Javier Milei presente y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ausente— fue presentada por ambas partes como una señal de acercamiento estratégico, con la Comisión Europea y líderes regionales destacando el peso económico del nuevo espacio comercial y su dimensión geopolítica.

Según el documento impulsado por un grupo minoritario de la izquierda, la duda jurídica se concentra en el “mecanismo de reequilibrio” del acuerdo, que habilitaría a activar compensaciones si una de las partes introduce cambios regulatorios con impacto económico relevante. Los impulsores sostienen que ese diseño podría tensionar la capacidad de la UE para legislar en ámbitos como medio ambiente o protección del consumidor, y piden al TJUE que delimite su encaje con los tratados.

Desde la Comisión, la vicepresidenta ejecutiva Teresa Ribera describió la votación como “muy ajustada” y sugirió que Bruselas buscará vías para evitar que el paso parlamentario se convierta en un bloqueo prolongado, incluyendo fórmulas para sostener el impulso político del pacto mientras se resuelve la consulta judicial.

El freno llega, además, en una coyuntura internacional más áspera: los gobiernos europeos han enmarcado el acercamiento con Sudamérica en un esfuerzo por diversificar alianzas económicas y reforzar reglas comerciales en un contexto de tensiones transatlánticas y mayor competencia por cadenas de suministro críticas.

Para el Mercosur, el calendario ahora se vuelve doble: seguir con los procesos internos en los países miembros y, al mismo tiempo, esperar el dictamen del TJUE, que podría validar el diseño del acuerdo o exigir ajustes. Para la UE, la decisión expone que el cierre político en el Consejo y la firma no garantizan una ruta lineal en un pacto con resistencias ideológicas y sectoriales todavía activas.

Categorías: Política, Internacional, Mercosur.