Manifestantes uruguayos de izquierda protestan contra la invasión estadounidense en Venezuela. Foto: Sebastián Astorga Los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España emitieron un comunicado conjunto este domingo, expresando su profunda preocupación y rechazo a la operación militar estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro.
El comunicado representa un importante desafío diplomático para la administración del presidente Donald Trump, ya que incluye tanto a críticos tradicionales como a socios regionales clave que previamente se habían distanciado del régimen chavista.
Los seis firmantes sostuvieron que el ataque unilateral contraviene los principios fundamentales de la Carta de la ONU, específicamente la prohibición del uso o la amenaza de la fuerza y el respeto a la soberanía territorial.
Los gobiernos de izquierda advirtieron que atacar a un jefe de Estado en funciones sienta un precedente extremadamente peligroso para la paz regional y advirtieron que tales acciones ponen en riesgo inmediato a la población civil. Hacemos un llamado a la unidad regional, más allá de las diferencias políticas, ante cualquier acción que ponga en peligro la estabilidad regional, declararon.
En respuesta directa a las afirmaciones de Trump de que Estados Unidos controlaría Venezuela y su industria petrolera, el grupo expresó su alarma ante cualquier intento de apropiación externa de recursos naturales o estratégicos, calificándolo de incompatible con el derecho internacional.
El documento también subrayó la larga tradición de América Latina como Zona de Paz y lanzó un llamado al hemisferio para que mire más allá de las diferencias políticas para mantener la estabilidad, al tiempo que instó al Secretario General de la ONU, António Guterres, a utilizar sus buenos oficios para reducir las tensiones.
Las naciones reiteraron que la crisis debe resolverse mediante un proceso político inclusivo liderado por los propios venezolanos, sin interferencias externas.
Si bien el gobierno español se unió a la declaración que pedía la desescalada, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, enfrentó presiones inmediatas en su país.