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Jueves, 24 de junio de 2021 - 21:44 UTC

 

 

¿Comprende el presidente colombiano Duque la gravedad de la situación?

Jueves, 6 de mayo de 2021 - 09:55 UTC
La Conmebol ya está haciendo planes alternativos en caso de que la Copa América no pueda comenzar el próximo mes en Colombia como estaba programado. La Conmebol ya está haciendo planes alternativos en caso de que la Copa América no pueda comenzar el próximo mes en Colombia como estaba programado.

En un país donde al menos 24 personas han muerto en enfrentamientos con la policía y unas 800 han resultado heridas, el presidente colombiano Iván Duque se despertó el miércoles y concedió una entrevista radial durante la cual se refirió a la Copa América de fútbol de este año, en la que su país será coanfitrión junto con Argentina y garantizó que todo se desarrollará según lo planeado.

“Empezamos un trabajo por más de dos años con el ex presidente Mauricio Macri, porque la Copa se iba a realizar el año pasado junto con Argentina”, dijo Duque como si nada más estuviera pasando. Sin pandemia. Sin disturbios.

A pesar de que Duque echó para atrás la reforma tributaria y dijo el martes que abriría un diálogo nacional para encontrar soluciones a los desafíos fiscales que azotan al país debido al impacto de la pandemia por Covid-19, las protestas continuaron.

El llamado al diálogo nacional fue similar al que hizo en 2019 –cuando las protestas contra la violencia policial dejaron decenas de muertos– y muchos grupos de la sociedad civil han dicho que esa discusión produjo pocos resultados.

Duque, un político conservador, ha perdido una importante popularidad desde que comenzó la pandemia. El 74% de los ciudadanos de entre 18 y 25 años tiene una imagen desfavorable del presidente de Colombia, según una reciente encuesta de la firma Cifras y Conceptos. Y los analistas dicen que está en su punto más débil desde que asumió el cargo en 2018.

La Copa América está programada para comenzar el 13 de junio y la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) ya está haciendo planes alternativos para disputarla en Paraguay en vista de los disturbios en Colombia. Y los clubes colombianos que juegan competiciones continentales de Conmebol ya se han visto obligados a reprogramar sus partidos “en casa” para Paraguay.

El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, está considerando que si Colombia o Argentina deciden retirarse como sede del torneo, se le ofrecerá a otro país y Paraguay es la opción más probable.

Aproximadamente a un año de las próximas elecciones presidenciales en Colombia, en las que el candidato de izquierda Gustavo Petro, de filiación bolivariana, parece ser el favorito, la brutalidad policial y la represión han dejado hasta este miércoles al menos 24 personas muertas y hasta 800 heridas durante las protestas contra el presidente, su reforma fiscal y otras medidas.

Cali es donde ocurrió la mayor parte de la violencia. Un equipo enviado por la Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, experimentó eso de primera mano: “Mientras estábamos monitoreando la situación de los derechos humanos en Cali, no hubo disparos directos contra el equipo de Derechos Humanos de la ONU. Sin embargo, otros miembros de la delegación recibieron amenazas y agresiones, así como disparos de la policía, sin que nadie fuera alcanzado”, dijo Juliette de Rivero, representante de Bachelet en Colombia.

La Defensoría del Pueblo ha recibido denuncias por 89 presuntas desapariciones además de las 19 muertes violentas ya registradas y los 800 heridos.

Los videos de brutalidad policial se volvieron virales en las redes sociales y provocaron reacciones. La cantante colombiana Shakira consideró inaceptable que “una madre pierda a su único hijo” y fue muy crítica con el gobierno por su violación a los derechos humanos: “Las balas nunca podrán silenciar la voz del que sufre”. El futbolista de la selección nacional cafetera Radamel Falcao García rechazó en Twitter “cualquier acto que atente contra los derechos humanos y yo llamo a la no violencia”.

El senador Petro ha exigido al General Vargas, director de la policía nacional, que “detenga la represión” e insistió en que se está asesinando a personas y se están cometiendo masacres. El gobierno ya ha admitido 515 detenciones, de las cuales 47 son menores de edad y 18 son ciudadanos venezolanos, cuya deportación inmediata ha sido exigida por el alcalde de Cali. También se incautaron grandes cantidades de armas de fuego, así como cuchillas de diferentes formas y tamaños, se informó.

Desde el primer día, Cali se convirtió en el epicentro de las protestas y disturbios, que Duque ha definido como “terrorismo de baja intensidad”. Entre los cortes de ruta y las protestas mayoritarias pacíficas, las autoridades culpan a los disidentes de las FARC y a las bandas criminales por los ataques a las fuerzas de seguridad y el vandalismo. Entre las bajas en la zona se encontraba el joven Nicolás Guerrero, primo del alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina.

“Es el pico social de una pandemia de año y medio en uno de los países más desiguales del mundo y que acaba de registrar un 42% de pobreza, impulsada por una cadena de errores del Gobierno, que, incomprensiblemente, decide presentar al parlamento un proyecto de reforma tributaria que es duro para la clase media y complaciente con los más ricos”, dijo un manifestante a los medios de comunicación.

El retiro del proyecto de reforma tributaria o la destitución del ministro de Hacienda que lo redactó, Alberto Carrasquilla, no han sido suficientes. Los ataques pueden venir en cualquier forma. El sitio web del Ejército de Colombia fue pirateado a principios de esta semana.