MercoPress, in English

Domingo, 14 de agosto de 2022 - 15:57 UTC

 

 

Pandemia sin tregua con América Latina: se perdieron 34 millones de empleos según OIT

Martes, 6 de octubre de 2020 - 09:46 UTC
El informe señaló que “34 millones de trabajadores perdieron su puesto de trabajo”, según información de nueve países que representan más de 80% de la población activa El informe señaló que “34 millones de trabajadores perdieron su puesto de trabajo”, según información de nueve países que representan más de 80% de la población activa

La crisis desatada por la pandemia covid-19 provocó la pérdida de 34 millones de empleos en América Latina y el Caribe, señaló un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En toda la región se ha producido “una drástica contracción del empleo, de las horas trabajadas y de los ingresos”, de acuerdo con la nueva edición del “Panorama Laboral en tiempos de la covid-19”.

Vinícius Pinheiro, director regional de la OIT, dijo que “enfrentamos un desafío sin precedentes, el de reconstruir los mercados laborales de la región, lo cual implica abordar las fallas estructurales que se han agudizado con la pandemia”.

Entre esas fallas mencionó “la baja productividad, el nivel elevado de informalidad, y la desigualdad de los ingresos y de oportunidades de trabajo decente”.

“Enfrentamos un desafío sin precedentes, el de reconstruir los mercados laborales de la región, lo cual implica abordar las fallas estructurales que se han agudizado con la pandemia, tales como la baja productividad, el nivel elevado de informalidad, y la desigualdad de los ingresos y de oportunidades de trabajo decente”: Vinícius Pinheiro.

Se necesita que los países de la región “adopten estrategias inmediatas dirigidas a abordar la crisis del empleo, la cual podría ampliar las desigualdades existentes”, sostuvo Pinheiro.

El informe señaló que durante la crisis ”34 millones de trabajadores perdieron su puesto de trabajo (algunos de manera temporal)”, según la información disponible de nueve países que representan más de 80 por ciento de la población activa de la región, que totaliza cerca de 320 millones de personas.

América Latina y el Caribe es la región con mayor contracción en las horas de trabajo en todo el mundo, con una reducción calculada alrededor de 20,9% para los primeros tres trimestres de 2020. Esta cifra casi duplica la estimación mundial, 11,7%.

Los ingresos por trabajo se contrajeron en 19,3%, también muy por encima de la tasa mundial de 10,7%.

Como los ingresos laborales representan entre 70 y 90% de los ingresos familiares totales, estas reducciones han significado grandes pérdidas para millones de hogares, con impactos sobre los niveles de pobreza, señaló el informe.

En parte se debe a que este año pueden cerrar 2,7 millones de empresas -en su mayoría micro, pequeñas y medianas-, que acarrearán la pérdida de 8,5 millones de puestos de trabajo, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Los puestos que permanecen pueden disminuir su remuneración y otras condiciones, y los empleos informales no solo mermar sino hacerse más precarios.

Los trabajadores más afectados por la crisis están entre los sectores más pobres de la población, con empleos informales o en una situación de desventaja, y las mujeres y los jóvenes (menores de 24 años) son especialmente vulnerables.

Sin embargo, a partir del tercer trimestre de 2020 los niveles de actividad económica han mejorado un poco, con una incipiente recuperación del empleo y un retorno de algunos trabajadores a la fuerza laboral.

El informe indicó que “los indicios preliminares de recuperación son una noticia positiva, pero el impacto de la covid-19 en el trabajo y en las empresas fue enorme, y el camino por recorrer es largo”.

“Es fundamental relanzar las bases para la recuperación de la economía con seguridad sanitaria, asegurando condiciones favorables para el funcionamiento de las empresas y para la creación de más y mejores empleos”, indicó el texto como su recomendación central.

Pinheiro dijo que “es fundamental fortalecer los mecanismos de diálogo social para concertar acuerdos nacionales que apunten a una recuperación con transformación productiva, formalización, universalización de la protección social, y transición justa hacia modelos de desarrollo más sostenibles e inclusivos”.