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Tras renuncia de Morales, vacío político en Bolivia; temor por actos vandálicos

Lunes, 11 de noviembre de 2019 - 09:59 UTC
El domingo renunciaron Evo Morales, y su vicepresidente, Álvaro García Linera, también dejó el cargo, por lo que hay que continuar con la línea de sucesión El domingo renunciaron Evo Morales, y su vicepresidente, Álvaro García Linera, también dejó el cargo, por lo que hay que continuar con la línea de sucesión

Tras la renuncia a la Presidencia de Bolivia de Evo Morales, después de las intensas protestas registradas en el país a raíz de los resultados de las elecciones del pasado 20 de octubre, surge la duda en el país vecino respecto de quién llegará ahora a la Casa Grande del Pueblo.

La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia fija claramente la línea de sucesión en caso de que el Presidente de la República deje el cargo. Sin embargo, la ola de renuncias ocurridas este domingo hacen crecer la incógnita.

Según establece el artículo 169 de la Carta Magna, “en caso de impedimento o ausencia definitiva de la Presidenta o del Presidente del Estado, será reemplazada o reemplazado en el cargo por la Vicepresidenta o el Vicepresidente y, a falta de ésta o éste, por la Presidenta o el Presidente del Senado, y a falta de ésta o éste por la Presidenta o el Presidente de la Cámara de Diputados. En este último caso, se convocarán nuevas elecciones en el plazo máximo de noventa días”.

No obstante, el gran problema de Bolivia es que ninguno de los cargos mencionados tiene un ocupante: el domingo renunciaron todos ellos. Además de Evo Morales, su vicepresidente, Álvaro García Linera, también dejó el cargo, por lo que hay que continuar con la línea de sucesión. Es ahí donde surge el nombre de la titular del Senado, la boliviana-chilena Adriana Salvatierra. Sin embargo, la parlamentaria -quien asomaba como una de las nuevas figuras del Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido de Morales-, renunció al cargo. La situación se complica aún más considerando que, horas antes, el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, también había dimitido, luego de la escalada de violencia en Bolivia y los ataques que sufrió la casa del parlamentario.

Más allá del timonel de la Cámara Baja, la Constitución boliviana no establece más sucesores. Sin embargo, no es la primera vez que ocurre algo parecido en el país vecino. En 2003, el entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada renunció ante la escalada de movilizaciones populares. Ante eso, el 17 de octubre de ese año asumió su vicepresidente, Carlos Mesa. No obstante, dos años después, el nuevo Mandatario pasó por otra crisis a raíz de un referéndum por la nacionalización de los hidrocarburos. Mesa dejó el poder en pos de la paz institucional y, al no tener un vicepresidente, su cargo debía ser ocupado por los líderes del Parlamento.

Pero Hormando Vaca Díez y Mario Cossío dejaron las presidencias del Senado y la Cámara, respectivamente, por lo que el Congreso eligió al entonces presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Eduardo Rodríguez Veltzé, para encabezar el Ejecutivo. El jurista asumió la presidencia el 9 de junio de 2005 con la misión de convocar a elecciones en diciembre de ese año, comicios en los que triunfó Evo Morales. Empero la nueva constitución.

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