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Lunes, 24 de junio de 2019 - 09:18 UTC

 

 

Corte de Falklands multa a abogado argentino que pretendía llevarse una munición como “recuerdo histórico”

Viernes, 12 de abril de 2019 - 08:13 UTC
Daniel Sebastián Ujhelly cruza la línea de llegada de la Maratón de Stanley (Fotos FB) Daniel Sebastián Ujhelly cruza la línea de llegada de la Maratón de Stanley (Fotos FB)
El abogado Ujhelly frente al muelle con el cartel de bienvenido a las Falklands  El abogado Ujhelly frente al muelle con el cartel de bienvenido a las Falklands
Toma durante la visita al Cementerio militar argentino en la localidad de Darwin Toma durante la visita al Cementerio militar argentino en la localidad de Darwin
La tarjeta de presentación del abogado Ujhelly La tarjeta de presentación del abogado Ujhelly

El abogado argentino Daniel Sebastián Ujhelly, quien viajó a las Islas Falkland para participar de la Maratón de Stanley recibió el viernes hace una semana, por parte de un juzgado de faltas, una multa de £650 mas gastos de fiscalía establecidos en £150, luego de declararse responsable de una falta bajo la Ordenanza de Armas de Fuego y Municiones de 1987. Así informa el semanario de las Falklands, Penguin News, en su última edición.

Los jueces Derek Clarke, Anton Liversmore y Paul Freer (presidente) fueron informados que el sábado 30 de marzo en el aeropuerto de Mount Pleasant, se detectó mediante rayos X en una valija despachada por el Sr. Ujhelly lo que parecía ser una munición viva. El Sr. Uhjelly estaba pronto para tomar el vuelo de LATAM que lo llevaría a Punta Arenas, Chile. Un examen posterior del equipaje, en presencia de su titular, Sr. Uhjelly, resultó en efecto el descubrimiento de lo que un oficial de policía describió como una munición viva de 7mm.

El fiscal del caso, Stuart Walker, dijo que el Sr, Ujhelly admitió cuando fue entrevistado que había encontrado la munición en el Monte Longdon y se la había llevado como un recuerdo. No la había declarado, según explicó el fiscal Walker, a pesar de los numerosos carteles de advertencia sobre elementos prohibidos, ampliamente desplegados en la propia terminal aérea.

De no haberse incautado la munición podría haber sido cargada en un avión comercial y habría constituido una contravención muy grave de la seguridad del aeropuerto.

Hablando por intermedio de un intérprete, el Sr. Ujhelly se disculpó al juzgado afirmando que no era un delincuente y que había ido a las Falklands a participar de la maratón.

El martes 26 de marzo el Sr. Ujhelly aprovechó lo que describió como una “oportunidad única” para realizar un tour de un campo de batalla. En el Monte Longdon se encontró con varias piezas de munición y le resultó imposible resistir la tentación de tomar una y llevársela como un recuerdo. El Sr. Ujhelly sostuvo que la munición recogida no era del tipo de souvenir que uno podría adquirir en una tienda de recuerdos y que no la había considerado como una munición, sino más bien como “un pedazo de historia”.

Mediante comunicación por video, el Magistrado de la Corte, James Brooks recomendó que mientras una falta similar en el Reino Unido podría significar una sentencia con privación de libertad hasta por cinco años, en las Falklands no había tal recomendación, sino a lo sumo una sentencia máxima admisible de hasta tres meses.

Consideró que los tres jueces de faltas tendrían que tomar en cuenta la temprana admisión de responsabilidad del acusado, su buena disposición a colaborar y su evidente falta de de intención de utilizar la munición para el propósito para la cual fue creada. También entendió que si la munición hubiera sido puesta en la bodega del avión dentro del equipaje del Sr. Ujhelly no hubiera significado mayor peligro, y además el Sr. Ujhelly no hubiera tenido acceso a ella hasta llegar a Punta Arenas.

Asimismo por estas razones entendía que la seriedad de la falta estaba muy por debajo del umbral en que una sentencia con privación de libertad sería la apropiada para el caso.

Pero al ser informado que debía pagar a la corte £800 antes de las 15:00 horas del día de su sentencia, el Sr. Ujhelly protestó y dudó que su tarjeta de crédito tuviera los fondos necesarios para cumplir dicho pago pues ya había tenido que adquirir un nuevo pasaje de retorno y desembolsar la estadía de una semana, lo cual totalizaba algo más de £1,000.

Los jueces rechazaron la apelación del Sr Ujhelly por una reducción en el monto del pago, y le advirtieron que de no cumplir en fecha y forma con la erogación, se exponía a una privación de libertad. (Penguin News).