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Tecnología rusa de última generación se suma a la búsqueda del ARA San Juan

Sábado, 25 de noviembre de 2017 - 23:50 UTC
El operativo de “búsqueda y rescate” no ha menguado y cobró nuevo impulso con el arribo del avión militar ruso Antonov a Ushuaia El operativo de “búsqueda y rescate” no ha menguado y cobró nuevo impulso con el arribo del avión militar ruso Antonov a Ushuaia
Trajo en sus entrañas un submarino tele-dirigible que puede barrer los 1.000 metros de profundidad donde se presume puede estar el ARA San Juan. Trajo en sus entrañas un submarino tele-dirigible que puede barrer los 1.000 metros de profundidad donde se presume puede estar el ARA San Juan.
El buque noruego Sophie Siem, está siendo convertido para poder transportar una cápsula de rescate submarino con capacidad de descenso de 200 metros El buque noruego Sophie Siem, está siendo convertido para poder transportar una cápsula de rescate submarino con capacidad de descenso de 200 metros

La búsqueda del submarino argentino que se presume explotó en el Atlántico Sur con 44 tripulantes proseguía este sábado con la misma intensidad que cuando comenzó hace diez días. La expectativa es localizarla en el fondo del océano gracias al arribo de sofisticado equipamiento ruso, que se suma al norteamericano.

 Pese a la peor sospecha, el operativo de “búsqueda y rescate” no ha menguado y cobró nuevo impulso con el arribo del avión militar ruso Antonov a Comodoro Rivadavia Se trata de una mole de 60 metros, que trajo en sus entrañas un submarino tele-dirigible que puede barrer los 1.000 metros de profundidad donde se presume puede estar el ARA San Juan.

El avión ruso luego de trasladó a Ushuaia, desde donde el tele-dirigible iniciará el rastreo del lecho marino, realizando la ruta que debía recorrer el San Juan.

“Los rastrillajes abarcan profundidades entre 200 y 1.000 metros”, dijo el portavoz de la Marina argentina. Cuando se lo consultó en rueda de prensa si aún albergan esperanzas de hallar a alguien con vida respondió: “todavía no descartamos ninguna hipótesis”.

Unos 5.000 hombres trabajan a contrarreloj en el operativo con los equipos de rescate de submarinos más sofisticados del mundo. Los trabajos incluyeron una titánica modificación de la cubierta del buque noruego Sophie Siem, de la petrolera francesa Total, en la que trabajaron sin pausa un ejército de soldadores para abrir un enorme agujero en su popa.

Allí se transportará una cápsula de rescate submarino enviada por Estados Unidos. Con capacidad de descenso de 200 metros, puede rescatar hasta 16 personas por inmersión en viajes de unos 20 minutos, según especialistas.

“No somos infalibles, podemos cometer errores. La Armada no va a dudar en pedir disculpas a los familiares”, si se encuentran responsabilidades, dijo Balbi el viernes al afirmar que “no hay ninguna autocrítica” de la fuerza.

El San Juan reportó una avería de baterías en su última comunicación, cuando según la versión de la Armada, el capitán informó que “ya había sido subsanada y que proseguía rumbo a Mar del Plata”. Los cables son secretos.

En paralelo la justicia argentina inició una investigación sobre las causas de la explosión. “El submarino no tiene caja negra, la caja negra es todo el submarino”, dijo la jueza del caso Marta Yáñez. Si no se rescata la nave, la investigación perderá su prueba fundamental”.

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