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Dilma dice que Brasil sólo será respetado en el mundo si se reconoce la 'soberanía popular'

Jueves, 13 de agosto de 2015 - 10:43 UTC
”El Estado brasileño solo es respetado en el mundo en tanto en nuestro territorio se ejerza y se respete la soberanía popular”, declaró la mandataria ”El Estado brasileño solo es respetado en el mundo en tanto en nuestro territorio se ejerza y se respete la soberanía popular”, declaró la mandataria
“Esa soberanía significa sumisión a la voluntad general expresada en las urnas” dijo ante la nueva promoción de diplomáticos en el Palacio Itamaraty “Esa soberanía significa sumisión a la voluntad general expresada en las urnas” dijo ante la nueva promoción de diplomáticos en el Palacio Itamaraty

Una debilitada presidenta brasileña Dilma Rousseff, lanzó este miércoles un fuerte contraataque afirmando su intención de permanecer en el cargo y enfatizó ante la graduación de una nueva promoción de diplomáticos que Brasil solo será respetado en el mundo en la medida en que se respete la “soberanía popular” y los resultados de las urnas.

 ”El Estado brasileño solo es respetado en el mundo en la medida en que en nuestro territorio se ejerza y se respete la soberanía popular”, declaró la mandataria en la ceremonia, realizada en el Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería en Brasilia.

“Esa soberanía significa sumisión a la voluntad general expresada en las urnas” y “de ella depende el cumplimiento del programa económico, social y político de cambios que la sociedad escoge cada cuatro años”, apuntó Rousseff.

Pese a que fue reelegida en octubre pasado para un nuevo mandato de cuatro años que comenzó el pasado 1 de enero y concluirá en 2018, sectores de la oposición y de la opinión pública están exigiendo se inicie un juicio político con miras a su destitución.

Esos grupos se apoyan en una supuesta responsabilidad de Rousseff, de su gobierno y de su antecesor y mentor Lula da Silva en los actos de corrupción que se investigan en la petrolera Petrobras, de la cual, según sus propios balances, en la última década fueron desviados más de 2.000 millones de dólares.

En la red de corrupción descubierta en Petrobras participaban varias de las mayores empresas privadas del país, que obtenían contratos amañados con la petrolera, inflaban sus precios y luego repartían la diferencia entre funcionarios infieles de la estatal y políticos que amparaban esas maniobras, según sostiene la Policía.

La mayoría de los políticos salpicados por este caso pertenece a partidos de la coalición de Gobierno, lo que le ha dado alas a la oposición para a endurecer el discurso y promover protestas contra Rousseff, el Partido de los Trabajadores y Lula da Silva.

En marzo y abril pasado, espontáneamente por las redes sociales, millones de brasileños se convocaron y manifestaron contra el gobierno en las calles de todo el país y pretenden volver a hacerlo el próximo domingo, para cuando ha sido convocada una nueva jornada de protestas.

Categorías: Política, Brasil.