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“Los fondos buitres no son víctimas, son sólo extorsionadores”

Miércoles, 9 de julio de 2014 - 09:15 UTC
El lunes Newman publicó una columna y este martes el ministro argentino se la responde en términos muy fuertes El lunes Newman publicó una columna y este martes el ministro argentino se la responde en términos muy fuertes

Bajo el título de “Los fondos buitre no son víctimas, son sólo extorsionadores” el ministro argentino Axel Kicillof respondió a una columna publicada el lunes en el Financial Times por parte de un representante de uno de los fondos litigantes.

El lunes bajo la firma de Jay Newman, el Financial Times publicó que “Los holdouts están abiertos a un acuerdo, pero Argentina tiene que hablar” en la cual se invitaba a Kicillof ya que estaba en Nueva York a sentarse a negociar una salida al litigio, demostrando para ello voluntad de de actuar de buena fe y cumplir con lo mandatado por el Juez federal Thomas Griesa.

Empero por el mismo medio Kicillof envió el siguiente texto:

“Estimado señor,

Le escribo para aclarar las cosas con respecto al artículo de Jay Newman ”Los holdouts están abiertos a un acuerdo, pero Argentina tiene que hablar”, publicado el 8 de julio de 2014.

Es una paradoja que un fondo buitre como Elliott intente limpiar su reputación arrogándose la representación de los jubilados y tenedores de bonos traicionados. La única verdad es que NML Capital Elliott, que ubicó su base en las Islas Caimán para evitar el pago de impuestos en los EE.UU., a diferencia de la gente que pretende representar, compró bonos argentinos en 2008 y de inmediato demandó a Argentina. Estos bonos, en cesación de pagos desde 2001, fueron adquiridos con el único fin de obtener una sentencia favorable para hacer una ganancia exorbitante.

Sr. Newman está tratando de retratar a la Argentina como un país que no negocia. Esto es rotundamente falso. Tras largas negociaciones, Argentina ofreció dos canjes de deuda, en 2005 y 2010, que fueron voluntariamente aceptados por el 92,4% de los tenedores de bonos del país.

Los fondos buitres nunca negociaron. Ellos nunca prestaron dinero a Argentina. NML compró bonos a un valor cercano a los $ 50 millones de dólares. La orden del juez Griesa permitiría a NML cobrar más de 800 millones de dólares EE.UU., asegurándose un rendimiento del 1.600% en sólo seis años. Si en lugar de litigar, NML hubiera aceptado los canjes de deuda ofrecidos por Argentina habría triplicado o incluso cuadruplicado su inversión. Pero quieren más que un beneficio del 300%, ya que no son los prestamistas de buena fe a los países emergentes. Son lo que son: buitres judiciales y financieros.

Argentina ha dejado clara su voluntad y capacidad para negociar desde 2003. Después de la sentencia sorprendente e injusta del sistema judicial de Estados Unidos, me he reunido personalmente ayer con el Sr. Daniel Pollack, Maestro Especial designado por el juez Griesa, lo que demuestra nuestra voluntad de avanzar en un diálogo para garantizar condiciones justas, equitativas y legales, teniendo en cuenta el interés del 100% de los tenedores de bonos.

Por lo tanto, la Argentina solicitó que el juez Griesa restablezca la suspensión de la sentencia. Sin embargo, los fondos buitres se opusieron a la petición. Esto muestra su verdadera cara: no quieren negociar; de ese modo creen que pueden obtener el total de su reclamo o forzar a Argentina al default. Pero esto no sucederá: Argentina defenderá su exitoso proceso de reestructuración de la deuda mediante el pago a sus tenedores de bonos. ¿Qué tipo de negociación equitativa que involucra cientos de miles de millones de dólares puede llevarse a cabo en tres semanas?

Los fondos buitres nunca quisieron cumplir con los términos aceptados por la inmensa mayoría de los acreedores. Tratan de extorsionar a un país soberano. Quieren condiciones privilegiadas y no se detendrán ante nada para conseguir su objetivo: intentan interrumpir un flujo de pagos a los tenedores de bonos del canje de la Argentina negando la propiedad de estos tenedores de bonos que les pertenece por derecho; van a especular con el futuro de 40 millones de argentinos que han hecho enormes sacrificios para ponerse de pie después de la crisis de 2001; y van a causar daños irreparables en el sistema financiero internacional, haciendo que todas las reestructuraciones de deuda futuras sean prácticamente imposibles.

Estas son las razones por las que la comunidad internacional acompaña la posición de Argentina en este caso.

Los fondos buitres no negocian: es por eso que son los buitres.